Kandahar, Afganistán – Una nueva jornada violenta se vivió ayer en Afganistán.
Al menos 24 personas murieron ayer, incluidos 19 civiles, luego que un miliciano a bordo de una motocicleta hizo estallar explosivos que llevaba amarrados a su cuerpo cerca de una patrulla policial al sur de ese país.
El ataque, en un transitado cruce en la provincia sureña de Uruzgan, también mató a cinco agentes y lesionó al menos a otras 30 personas, dijo el jefe regional de la policía, Juma Gul Himat. El suicida viajaba en una motocicleta y activó los explosivos al paso de la patrulla.
El atentado dañó o destruyó unos nueve establecimientos comerciales en el área, añadió.
Himat dijo que la mayoría de los muertos y lesionados eran compradores y jóvenes que vendían cigarrillos y otras mercancías en la calle.
Civiles afganos han sufrido varios atentados con explosivos en lo que va del mes.
El lunes, unos 55 civiles murieron en un ataque contra la embajada de la India en Kabul, en tanto una comisión del gobierno denunció que la aviación militar estadounidense había matado a 47 civiles en la provincia oriental de Nangarhar el 6 de julio.
En la provincia de Helmand, un ataque de los milicianos contra fuerzas afganas y de la coalición aliada derivó en una batalla en la que murieron al menos 40 milicianos, dijo la coalición en un comunicado.
En otro suceso, un ataque de milicianos contra una pequeña base militar estadounidense en una zona remota de Afganistán mató a nueve soldados ayer, en uno de los ataques más mortíferos contra tropas estadounidenses desde la invasión del 2001, dijo un funcionario occidental.
Los milicianos dispararon ametralladoras, lanzagranadas y morteros desde casas y una mezquita en la aldea de Wanat, provincia de Kunar, una región montañosa fronteriza con Pakistán, dijo en una declaración la fuerza de la OTAN en Afganistán.