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FARC luchan por su supervivencia

08:09 AM CDT on Friday, July 4, 2008

ASSOCIATED PRESS

Bogotá – Hace no mucho tiempo, cuando dos altos comandantes de la mayor guerrilla de América Latina murieron, uno en un bombardeo y otro a manos de su guardaespaldas, Diego Cañizares decidió que era tiempo de renunciar.

El veterano guerrillero de 39 años hizo contactos indirectos con el ejército. Luego empacó su pistola Taurus de 9 milímetros y un radio portátil, metió 10 minas antipersonal en un saco de lienzo y partió como si fuera un día normal.

Pero en realidad fue al encuentro de una patrulla del ejército que le aguardaba, convirtiéndose así en uno de los más de 1,450 rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que han desertado en lo que va del año, de acuerdo con datos del gobierno.

Las fuerzas militares colombianas, con entrenamiento de Estados Unidos, están golpeando a la guerrilla como nunca antes, diezmando varios de los más de 50 frentes o unidades rebeldes el año pasado.

El golpe más reciente y contundente se registró el miércoles cuando el ejército colombiano rescató a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, tres contratistas estadounidenses y 11 uniformados que eran cautivos de las FARC desde hace por lo menos seis años.

Betancourt luego dio detalles de la precariedad que sufre la guerrilla, que parece irse ahogando por el cerco de las fuerzas militares.

"Desde hace un año los víveres llegan de manera muy difícil (a los campamentos rebeldes, hay una) escasa variación en la comida, cero frutas, cero verduras, eso es señal que la logística puede estar en dificultades", describió Betancourt en una rueda de prensa.

Añadió que "creo que pueden estar pasando dificultades, por lo que nosotros pudimos confirmar".

Datos obtenidos por The Associated Press de las fuerzas militares y en distintas entrevistas, incluyendo algunas con desertores, muestran que la guerrilla está seriamente debilitada, al punto que muchos colombianos creen que se aproxima el comienzo del fin.

El grupo insurgente, fundado hace 44 años, tradicionalmente reclutó para sus filas a pobres campesinos resentidos con la negligencia de los gobiernos, pero el rechazo a los rebeldes ha ido creciendo debido a que se dedicó al secuestro y al tráfico de drogas.

"Si las cosas siguen así, la guerrilla habrá desparecido en dos años", dijo Cañizares, que estuvo 16 años en las FARC antes de desertar en marzo, en momentos en que él y otros 50 rebeldes bajo su mando eran acosados por el ejército. En esos días apenas si conseguía dormir, a veces pasaban tres o cuatro días sin una comida decente.

"Más de uno entonces nos hemos dado cuenta que aquí (dentro de la guerrilla) no está la vida de nosotros", agregó Cañizares, que era el segundo al mando de las milicias del Frente 38 de las FARC, unidad que opera en las llanuras occidentales del país.

Pero los que por años han conocido a las FARC se rehúsan a proclamar que esa guerrilla se acabó. Los rebeldes se han replegado a las profundas selvas y montañas del país, dejando detrás más minas plantadas con la esperanza de sobrevivir al gobierno del presidente Álvaro Uribe, que ha hecho de la derrota de las FARC el centro de su gestión. El segundo mandato de Uribe culmina en el 2010 y constitucionalmente tiene prohibido optar a un tercero.

"Se equivocan en eso los que ya están anunciando que las FARC están derrotadas, que se van a acabar", dijo Carlos Lozano, editor del semanario Voz, del Partido Comunista de Colombia. "La guerrilla de las FARC de todas maneras es una guerrilla grande y extendida por el territorio nacional con capacidad todavía de desestabilización", agregó.

Sin embargo, los militares parecen tener ahora la sartén por el mango. Por primera vez en el conflicto interno, más guerrilleros desertaron en el 2007 de los que murieron en combate, afirmó el general Freddy Padilla, comandante de las fuerzas militares. Por los datos oficiales, 2,480 rebeldes desertaron, comparados con los 1,893 muertos en combate.

Las FARC han visto sus filas reducidas a unos 9,000 combatientes, según el gobierno, o sea la mitad de los efectivos que tenían hace una década, cuando con frecuencia asaltaban y arrasaban puestos militares. Padilla dijo que 30 de los rebeldes que se entregaron en el 2007 tenía más de 20 años cada uno dentro de las FARC.

"Las FARC subsisten en este momento porque aún tienen dinero del narcotráfico...(y) los secuestrados", dijo Padilla en una entrevista. "Si los secuestrados no existieran, las FARC no tendrían ningún tipo de interlocución nacional ni internacional. A nadie les interesaría las FARC", agregó.

"Las FARC están resquebrajadas... la presión militar va a continuar con la efectividad que el mundo y los colombianos hemos visto", expresó el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, en la rueda de prensa cuando Betancourt y los otros rehenes fueron liberados.

"Queremos la paz por las buenas o por las malas", agregó.

Muchos de los combatientes que aceptan ofertas de amnistía y se entregan en distintas poblaciones del interior de Colombia tienen un incentivo adicional para rendirse: un fondo gubernamental de 100 millones de dólares del que se pagan recompensas para aquellos que traicionen a sus comandantes y entregan datos sobre ellos, habiéndose pagado hasta la fecha cinco millones de dólares.

Cañizares no podía recibir recompensas porque no entregó a nadie. Dice que ahora destina el modesto estipendio que recibe del gobierno, unos 300 dólares al mes, para estudiar mecánica automotriz.

Hasta que Estados Unidos colaboró en reformar las fuerzas militares colombianas, con más de 500 millones de dólares anuales en ayuda, los soldados apenas si se adentraban en la región selvática en la que se mueven las FARC. Una unidad militar solía sufrir bajas y se retiraba.

"Ahora entran en un área y se quedan un año, dos años", dijo Cañizares, destacando que si disparan "unos tiros al ejército en este momento, a los 25 minutos tiene cuatro o cinco aviones bombardeando y ametrallando el área" rebelde.

Hasta hace unos tres años, aseguraron desertores guerrilleros, la fuerza aérea casi no hacía blanco en sus campamentos. Ahora tienen puntería mortal. Además de contar con helicópteros estadounidenses Blackhawk, Colombia adquirió recientemente 25 nuevos aviones de combate "Super Tucanos", de fabricación brasileña, equipados con "bombas inteligentes" norteamericanas.

Reabastecidas desde el aire, las unidades de comandos militares ahora permanecen semanas en patrulla y satélites y aviones espías estadounidenses que interceptan comunicaciones radiales han obstaculizado la capacidad de las FARC de hablar entre sus frentes y movilizar grandes bloques de gente.

Un analista militar de inteligencia estadounidense, que habló a condición de anonimato por razones de seguridad, afirmó que los rebeldes actualmente hacen poco más que sobrevivir.

Los rebeldes han perdido a jefes claves en los últimos meses: su "canciller" Raúl Reyes murió en su campamento en un ataque militar el 1 de marzo en Ecuador, en una zona cercana a la frontera. Menos de una semana después se confirmó que otro miembro de la dirección rebelde, Iván Ríos, fue asesinado por un guardaespaldas que buscaba el pago de la recompensa ofrecida, mientras que el fundador y patriarca de las FARC, Manuel Marulanda, murió a los 78 años de un infarto el pasado 26 de marzo.

Alfonso Cano, de 59 años y ex estudiante de antropología, designado como sucesor de Marulanda, recientemente evadió un cerco de los militares refugiándose en la selva colombiana del sur del país, aseguró el gobierno.

Pero pocos creen que las FARC atiendan un reciente llamado del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para desarmarse y liberar a los secuestrados, unas 700 personas según el gobierno.

Incluso altos funcionarios se rehúsan a pronosticar el fin inmediato de la guerrilla.

El general Padilla, por ejemplo, no cree que Cano intente sacar la bandera blanca y busque la paz. Sin experiencia como combatiente, según el general, Cano podría desplegar algún tipo de ofensiva para probar su capacidad. "Y eso lo hace terriblemente peligroso", dijo Padilla.

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