Nueva York – El ex presidente mexicano Vicente Fox se está ajustando a la vida después de la presidencia, pero en su libro y en una amplia entrevista vuelve a tocar el polémico tema que ocupó un lugar prioritario en su sexenio: la inmigración.
Durante su gira para promover su libro, Revolución de Esperanza: la Vida, la Fe y los Sueños de un Presidente Mexicano, con una visita programada a Dallas para hoy, Fox habló además sobre las acusaciones de irregularidades financieras contra él y su familia, su opinión del presidente Bush y la campaña presidencial en Estados Unidos. Pero una y otra vez volvió al tema de la inmigración.
AP
Vicente Fox con su libro 'Revolution of Hope', publicado en inglés antes que en español.
"Estados Unidos está negando su espíritu inmigrante", declaró Fox en la entrevista.
Señaló la controversia en Irving, donde la policía local está trabajando con las autoridades migratorias federales para detener a los indocumentados, política que genera "represión y miedo injustificado", dijo el ex presidente.
La iniciativa ha causado enfrentamientos entre quienes apoyan la inmigración y quienes se oponen.
"Lo que pasa en Irving es preocupante, profundamente inquietante", dijo. "Demuestra que el sentimiento antiinmigrante que yo enfrenté en el Congreso de EU ha alcanzado al público".
El alcalde de Irving, Herbert Gears, ha dicho que la ciudad no trata de entrar al debate nacional sobre immigración.
"Estamos simplemente atendiendo nuestra responsabilidad local al involucrar cualquier medida disponible que mejore la calidad de vida de nuestra ciudad", dijo Gears.
Fox conserva los rasgos del estilo que esgrimió durante sus días como presidente. Ataviado con su característica camisa azul y sus botas vaqueras, Fox habló en el vestíbulo de un hotel de Nueva York sin guardaespaldas ni ayudantes, saludando a los presentes.
Pasó a un restaurante e inmediatamente saludó de mano a los meseros y a un cocinero que hicieron fila para saludarlo.
La mayoría eran mexicanos indocumentados y todos expresaron su preocupación por la atmósfera desagradable en contra de ellos.
El ex presidente dijo que decidió escribir el libro en inglés para recordar al público estadounidense "su rico espíritu inmigrante, su legado, que ahora se ve amenazado por la xenofobia".
Avaló la estrategia de su sucesor, Felipe Calderón, quien ordenó a los 47 consulados de México endurecer su postura en la defensa de los derechos de los inmigrantes mexicanos.
Reconoció que trató, sin éxito, de convencer a su amigo Vicente Guerrero Reynoso, alcalde de León, Guanajuato, ciudad hermana de Irving, para que cancelara su viaje a Irving para "apoyar a nuestros paisanos y hacer saber a las autoridades de Texas que no toleraremos estos actos de odio contra nuestra gente. No es forma de tratar a una ciudad hermana".
Y agregó: "Mucha gente de mi pueblo, San Cristóbal, con la que crecí, hombres honestos y trabajadores con los que jugué a las canicas de niño, después tuvieron que migrar al Norte de Texas, a Dallas. Por supuesto que duele cuando estas ciudades discriminan a la gente con la que uno creció y los tratan como criminales".
En su libro, Fox escribe mucho de su abuelo, Joseph Fox, un irlandés que migró a Cincinnati y posteriormente a Guanajuato hacia 1890.
Joseph Fox nunca aprendió español al abrirse paso primero como velador en una fábrica de carretas y luego como próspero agricultor.
"Mi abuelo personificó el sueño de muchos latinoamericanos y norteamericanos que creyeron que el sueño americano existe, ya sea en Estados Unidos, México o en otras partes de América Latina", afirmó. "Eso dice mucho de la universalidad de la inmigración".
Fox hizo historia en el año 2000 cuando se convirtió en el primer político de oposición en ganar la presidencia de México después de 71 años de gobierno autocrático del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
El llamado de Fox por una reforma migratoria, libre comercio y prosperidad regional en ocasiones ha sido eclipsado por acusaciones de tráfico de influencias a miembros de su familia, señalamientos que él califica de "mentiras, mentiras y más mentiras".
Durante su gobierno, su esposa, Marta Sahagún de Fox, y los hijos de la señora enfrentaron acusaciones de tráfico de influencias para adjudicarse contratos gubernamentales.
Ninguna acusación ha sido demostrada a pesar de haberse instituido una comisión investigadora del Congreso y la familia ha negado cualquier delito.
Fox también enfrenta una posible indagación del Congreso sobre la remodelación de su rancho, donde construye una biblioteca presidencial.
El ex mandatario dijo que durante la campaña presidencial del año pasado se hizo de muchos enemigos en el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) y en el PRI.
"Así es la política", dijo al referirse a las acusaciones en su contra. "Hay mucha gente que no está contenta conmigo, gente del PRI y del PRD. Y, no, no estoy de acuerdo con una investigación en el Congreso porque no creo que ningún presidente deba pasar por ese circo".
Al interrogársele sobre los detalles de las acusaciones, como haber aceptado como regalo un jeep de parte de un empresario a cambio de un puesto en la fundación de su esposa, Fox dijo que el vehículo pertenece a agentes del servicio secreto asignados para protegerlo, y que algunas remodelaciones a sus propiedades fueron hechas para adecuar su casa a la recepción de dignatarios.
Todos los trabajos en su rancho fueron pagados por él, aclaró.
E invitó a todo aquel que cuestione sus finanzas personales a que visite centrofox.org.mx, donde "mis finanzas son un libro abierto", dijo.
En su libro, Fox rememora una cena con Fidel Castro, "el revolucionario más infame de la región", un hombre que tenía el "extraño hábito de jalarse las orejas entre bocado y bocado".
Pero también elogió la "inagotable energía, y la inteligencia brillante y diversa" del líder cubano.
Asimismo bromeó acerca de su "amigo" George W. Bush, diciendo que la guerra de Irak puso a prueba su amistad y llamó al presidente "vaquero de parabrisas" por rechazar una cabalgata durante una visita a su rancho de Guanajuato.
"Un amante de los caballos sabe cuando otros no comparten su pasión por subir a un animal que pesa quinientas libras y que no necesariamente se detiene cuando uno pone los frenos", escribió.
También criticó el español "de primaria" de Bush, pero elogió su "sensibilidad cultural" hacia los hispanos y su "simpatía por los ciudadanos hispanos" de Texas que "va más allá del pragmatismo político".
Dijo que es tiempo de elegir a una mujer presidenta de Estados Unidos para "recuperar el lado compasivo".
"Este país, este mundo, necesitan amor y creo que una presidenta es muchísimo más capaz", de darlo, dijo.
Corchado es corresponsal de The Dallas Morning News en México.