Washington – El Congreso y el gobierno del presidente George W. Bush están en polos opuestos de un debate sobre un programa federal que ha ayudado a miles de texanos a ser dueños de casa, pero que algunos culpan por reducir los estándares de préstamos y contribuir a los embargos hipotecarios.
Funcionarios federales de vivienda quieren recortar el recurso de ayuda que dan ciertas organizaciones con el pago de enganche para las personas que buscan préstamos respaldados por el gobierno. El comisionado de la Administración Federal de la Vivienda (FHA) calificó la práctica como "juego financiero de azar" porque estos grupos caritativos dependen de los donativos de los vendedores para proveer dinero a los compradores.
"Simple y sencillamente es lavado de dinero", dijo Tom Burris, un banquero hipotecario de Dallas que ha arreglado préstamos con el programa. "Muchos agentes de bienes raíces me han dicho que esto infla el valor artificialmente".
Los grupos no lucrativos argumentan que la ayuda con el enganche ha prosperado en Texas porque da la oportunidad a los compradores de pagar el enganche cuando no tienen el dinero. El programa cuenta con un fuerte apoyo por parte de los miembros del Caucus Hispano del Congreso y del Caucus Afroamericano, que luchan para preservarlo a través de una propuesta de ley en la Cámara.
"¿Representan nuestras familias más riesgos? Algunas sí", dijo Scott Syphax, presidente y ejecutivo en jefe de Nehemiah Corporation of America, cuyo grupo concertó el pago de enganches para 13,144 texanos desde el 2006. "¿Merecen una oportunidad estas personas?, claro que sí y lo que buscamos es mejorar el programa".
La asistencia para el pago de enganche prosperó con las relaciones que los grupos no lucrativos desarrollaron con los prestamistas y los constructores, según David Hail, vicepresidente de Allied Home Mortgage Capital Corp., con sede en Houston. Tuvo su mayor auge en Texas a la vez que cientos de grupos sin fines de lucro, que no tienen que ser aprobadas por regulaciones federales, ingresaron al negocio sabiendo que podían ganar dinero.
En una transacción normal, una agencia de ayuda contribuye con el enganche a nombre del comprador. El vendedor de la casa, que puede ser el constructor, hace un donativo a esta agencia que es un poco mayor al enganche. En Texas, esa cuota va desde los 200 a los 600 dólares por préstamo, según Hail, que enseña a prestamista sobre los créditos de la FHA.
El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD), agencia social de la FHA, se queja que muchos vendedores suben los precios para recuperar sus donaciones, que son deducibles de impuestos.
También señala que el IRS revocó el estatus de exención de impuestos de docenas de agencias no lucrativas que dieron asistencia con el pago de enganche, incluyendo American Assistance Corp en Plano.
Syphax dice que Nehemiah financia la ayuda para pagos de enganche con dinero recaudado de una variedad de grupos, no solamente los vendedores.
En el 2007, las agencias no lucrativas ayudaron pagando el enganche de cerca de la mitad de las hipotecas nuevas respaldados por el gobierno federal en el estado, según cifras federales. En el 2001, ese número era de cerca del 2 por ciento.
De los texanos que usaron la ayuda en el 2006, cerca del 19 por ciento se retrasaron con sus pagos y más del 4 por ciento han perdidos sus casas por embargo hipotecario, según datos del HUD.
Michaels escribe para The Dallas Morning News.
Crisis de vivienda