Laredo – Javier González es el intermediario en un proceso obligatorio para el intercambio de bienes en el puente World Trade, de Laredo, Texas.

ERICH SCHLEGEL/DMN
A pesar de que funcionarios de seguridad dicen que los trailers mexicanos que cruzan a EU pasan por revisiones rigurosas, congresistas y camioneros piden cerrarles el paso por considerarlos un peligro para los caminos del país.
Su tarea consiste en recoger en Nuevo Laredo, México, mercancías de la capital mexicana, para cruzarlas por la frontera en un camión de carga.
Después, debe colocar la carga en un camión estadounidense, que la llevará al interior del país, o descarga el producto en una bodega de Laredo.
La mercancía estadounidense con destino a México debe pasar por un proceso similar, sólo que de norte a sur.
Es un sistema que lleva 25 años.
Pero a partir del 2001, el Departamento de Transporte y un tribunal creado por el Tratado de Libre Comercio de Norte América (Nafta), aprobaron un programa piloto que agilizaría ese procedimiento.
El programa consiste en permitir que algunas empresas –que deben pasar una rigurosa inspección– transporten mercancía directamente de México al interior de Estados Unidos.
Desde entonces, 21 empresas mexicanas de transporte y ocho estadounidenses cuentan con ese privilegio, que ha desatado la ira de sindicatos de trabajadores y grupos ambientalistas en Estados Unidos.
Los grupos interpusieron una demanda en San Francisco para frenar estas operaciones, argumentando que los camiones mexicanos son inseguros.
El juez escuchó los argumentos de los Teamsters, de la Asociación de Choferes y Operadores Independientes, de las organizaciones Public Citizen y el Sierra Club, y espera emitir una decisión en las próximas semanas.
Además, en diciembre, un grupo de congresistas recortó los fondos para operar el programa piloto.
La administración del presidente George W. Bush restauró los fondos de manera emergente, pero los congresistas amenazan con hacer lo mismo.
Los líderes actuales de México, Estados Unidos y Canadá continúan respaldando el Nafta, pero si Barack Obama o Hillary Clinton ganan la presidencia en noviembre, renegociarían el tratado de libre comercio, según han dicho en la campaña.
Además, el Congreso, que alguna vez apoyó la iniciativa de fronteras abiertas al comercio, ahora se muestra renuente.
Apenas en abril, los congresistas decidieron bloquear un voto sobre un tratado de libre comercio con Colombia que habían propuesto Bush y sus aliados en el Congreso.
En la frontera, los comerciantes se muestran escépticos y dicen que el programa beneficia sólo a unos cuantos.
Muchos transportistas mexicanos no encuentran un beneficio tan grande al enviar a sus choferes al interior de Estados Unidos y los transportistas estadounidenses parecen contentos con el sistema actual de relevo.
"Tendría que mandar a mis choferes de Monterrey a Dallas y verlos regresar sin carga", dijo Genaro González Amaro, propietario de Transportes Águila de Oro. "Tendría que mandarlos a aprender inglés, obtener permisos de operación en Estados Unidos, adquirir seguros adicionales... son muchos obstáculos. No es algo factible".
Bush trata de salvar el programa
En Washington, la administración Bush aún busca justificar el programa.
En el 2007, mercancías con un valor de 137,000 millones de dólares ingresaron a Estados Unidos por carretera procedentes de México, mientras que mercancías valuadas en 93,000 millones de dólares cruzaron la frontera por tierra hacia México, informo el gobierno.
Para acallar a los críticos, la Administración Federal de Seguridad de Auto Transportes asegura que los camiones mexicanos son inspeccionados con mayor frecuencia que los camiones estadounidenses.
Javier González, el chofer mexicano, recibió una infracción al tratar de cruzar a Laredo, por una manguera conectada de manera insegura.
La administración Bush afirma que incidentes como este confirman que las inspecciones –y por ende, el programa piloto– funcionan bien.
Pero los críticos del programa dicen que son prueba de por qué no se deben permitir más camiones mexicanos en carreteras estadounidenses.
Myers escribe para
The Dallas Morning News