Ver pornografía gratuita es tan fácil como obtener una credencial de la biblioteca pública de Dallas.
SONYA N. HEBERT/DMN
Usuarios de la biblioteca central J. Erik Jonsson, en el centro de Dallas, utilizan las computadoras publicas. Un análisis reveló que en un periodo de 45 minutos se ven 2,500 páginas pornográficas tan solo en esta sucursal del sistema de bibliotecas.
Según un análisis de The Dallas Morning News de las páginas de internet visitadas y almacenadas en las computadoras públicas en la Biblioteca Central J. Erik Jonsson de Dallas, la práctica de sus clientes de ver material explícito en internet es algo común.
Durante un periodo de 45 minutos el 19 de diciembre, por ejemplo, los usuarios de las computadoras de la biblioteca central vieron más de 5,200 páginas web que contenían pornografía, tales como fotos de desnudos completos y actos sexuales. Tal cifra representa 7.5 por ciento de las más de 69,000 páginas web visitadas en las computadoras públicas de la biblioteca central durante el tiempo que duró el estudio.
Con 26 bibliotecas públicas a través de Dallas, la información estudiada sugiere que decenas de miles de páginas pornográficas se ven a través de las pantallas de las computadoras públicas a plena vista de cualquier persona, desde iracundos adultos hasta niños fáciles de impresionar, o niños que también pueden ver páginas pornográficas fácilmente.
La fácil disponibilidad de pornografía en las bibliotecas de Dallas confronta dos intereses fuertes a la vez: los que no creen que un servicio pagado con dineros de los contribuyentes, diseñado para la educación y la investigación deba proporcionar excitación de los usuarios y los que creen que restringir la información genere sus propios peligros.
Funcionarios de la ciudad, que desconocían la práctica de esta actividad en las computadoras de la biblioteca, dijeron que pondrán atención al asunto inmediatamente.
"Me preocupa mucho. No es apropiado que esto pase en una biblioteca pública y no es un mensaje que queremos proyectar", dijo el alcalde Tom Leppert. "Queremos que el público venga a nuestras bibliotecas y haga uso de ellas por las razones tradicionales".
El concejal y alcalde interino, Dwaine Carraway, coincidió.
"Ver este material no es la razón de ser de las computadoras en la biblioteca", dijo.
La instalación de programas que filtren la pornografía en las computadoras de la biblioteca, dijeron los dos oficiales, se justifica.
Pero la administradora municipal Mary Suhm dijo que no es tan sencillo instalar filtros en las computadoras, no solo por el costo, sino por la libertad de acceso a la información.
"No creemos que esa sea la respuesta debido a las razones subrayadas por la Asociación Americana de Bibliotecas", dijo Suhm, que en alguna vez trabajó como bibliotecaria.
Levinthal escribe para The Dallas Morning News.