Patrick Waller le agarró gusto a pasearse en su pickup.

G.J. MCCARTHY/DMN
Patrick Waller empaca en su departamento del norte de Dallas para un viaje a Magnolia, Ark., donde se reunirá con su abuela y el resto de su familia para una cena de Acción de Gracias. Waller fue apresado erróneamente en 1992 y fue exonerado en julio de este año gracias a la evidencia de ADN.
En un mes le imprimió más de 7,000 millas tratando de compensar los 16 años que perdió en la cárcel por un crimen que no cometió.
Waller, de 38 años, salió a la carretera para ver a su hijo mayor jugar futbol americano en la Universidad de Langston, Okla.
Casi a diario sale de su apartamento en el norte de Dallas hacia Oak Cliff para ver a su madre, y con motivo de su primer Día de Acción de Gracias desde que salió de prisión, ayer se preparaba para conducir su Chevrolet Apache hasta Magnolia, Ark., para pasar el día en compañía de su abuela y el resto de su familia.
"Sé que soy afortunado", dijo, sentado en el apartamento que comparte con un primo.
"Tengo una familia unida. Nos cuidamos unos a otros. Estoy agradecido de tenerlos y del hecho de que no se dieron por vencidos conmigo".
Waller fue puesto en libertad este verano después de que la fiscalía del condado de Dallas confirmó que él no pudo haber sido uno de los dos hombres que en marzo de 1992 secuestraron a una pareja, la robaron y violaron a la mujer.
Waller había sido erróneamente identificado en una secuencia de fotografías como uno de los agresores.
Evidencia de ADN de la violación coincidía con el perfil genético de un criminal convicto registrado en la base de datos del estado.
El hombre confesó el crimen e identificó a su cómplice, quien también confesó, pero ninguno de los dos pudo ser procesado porque había expirado el periodo para encausarlos.
Waller dice que desde que salió de prisión simplemente ha estado disfrutando de su libertad.
Extrañaba cuidar a sus tres hijos: Patrice Waller, de 18 años, Chris Henry, de 17, y Vernon Tucker, de 16, así que se dio a la tarea de volver a conocerlos.
Cuando viajó a Oklahoma para ver a su hijo jugar futbol, quiso que fuera un viaje de familia y se llevó a sus otros dos hijos.
Sin embargo Waller también se está dando tiempo para planear su futuro.
En un principio pensó ir a una escuela de manejo de camiones para ganarse la vida y recorrer el país al mismo tiempo, pero finalmente decidió aplazar ese plan y mejor ponerse a estudiar la universidad, una decisión que su madre, Patricia Cunningham, prefiere.
"Estoy muy contenta y feliz de que haya preferido estudiar la universidad", dijo la señora Cunningham.
"Estoy muy orgullosa de mi hijo. Quiero que disfrute de la vida al máximo. Perdió mucho al no estar conmigo, con sus hijos y su familia. Debe vivir la vida".
Una vez que se titule, dice Waller, le gustaría trabajar con Innocence Project, una organización no lucrativa que trabaja para exonerar a personas injustamente inculpadas de un crimen por medio de pruebas de ADN.
"Siempre me enseñaron a perdonar. Sé que no podré funcionar y ser productivo en la vida con un montón de odio dentro de mí", dijo Waller. "Tengo que vivir lo mejor que pueda".
Ellis escribe para The Dallas Morning News.