Un programa piloto para retirar a los conductores ebrios de la carretera con la ayuda de una rápida orden judicial ha funcionado con tanta eficiencia, que algunas agencias policiacas lo van a integrar a sus procedimientos de rutina.
El plan aplicado durante fines de semana largos y días festivos consiste en obligar a los sospechosos de manejar ebrios, que se rehúsan a tomar la prueba del alcoholímetro, a dar muestras de sangre para determinar el nivel de alcohol en su organismo.
Los policías actúan en coordinación con un juez que se encuentra a la expectativa para autorizar la recolección de sangre, coopere o no el individuo.
A partir de este mes, el poblado de Burleson autorizó la práctica de manera permanente y los departamentos del sheriff de los condados de Collin y Denton se preparan para hacerlo por lo menos cada fin de semana.
Los alguaciles de Denton implementarán la práctica a partir del fin de semana largo del Memorial Day (el 26 de mayo) y los de Collin lo harán a partir del Día del Trabajo en septiembre.
"Nuestra meta es hacerlo cada fin de semana" a partir de esas fechas, dijo Jamie Beck, primer fiscal asistente de distrito del condado de Denton.
El condado de Tarrant también está considerando la medida. Cuando los alguaciles de Tarrant implementaron el plan piloto en Año Nuevo, no hubo una sola fatalidad vial relacionada con el alcohol.
"Eso no había pasado nunca", dijo Richard Alpert, fiscal de distrito asistente de Tarrant.
Otra ventaja que los tres fiscales le ven a la recolección de sangre de conductores sospechosos de conducir ebrios, es que ha resultado una prueba casi infalible para que el individuo se declare culpable o un juez o un jurado lo condenen.
"La evidencia científica influye mucho en los jurados", comentó Beck.
En la ciudad de Dalworthington Gardens, cerca de Fort Worth, donde el programa es permanente, el 100 por ciento de los casos de conductores ebrios ha terminado con la inculpación absoluta del sospechoso, según el jefe de policía Bill Waybourn.
"Antes teníamos que pagar horas extras a los oficiales para que fueran a testificar a los juicios. Ya no", dijo Waybourn, explicando que la mayoría de los sospechosos se declaran culpables ante un juez o simplemente pagan la infracción.
Funcionarios del Sindicato Americano de Libertades Civiles (ACLU) comentaron que les preocupa la posibilidad de que los policías apliquen la prueba de sangre a los conductores de manera indiscriminada o que caigan en la categorización racial.
Sin embargo, si los policías actúan de buena fe y siguen los procedimientos adecuados, es bueno que tengan una herramienta más para retirar a los conductores borrachos de las carreteras, dijeron.
Hundley escribe para The Dallas Morning News.