La madre de un menor que sufre retraso mental demandó al distrito escolar de Dallas en un juzgado federal, argumentando que su hijo fue violado en un parque durante una excursión escolar.
El ataque sexual ocurrió el 11 de mayo del 2006 en el parque Keeton de Pleasant Grove, y la madre del niño culpa al DISD porque sus empleados presuntamente no supervisaron apropiadamente a su hijo ni le brindaron la protección debida bajo las leyes que protegen a las personas con discapacidades.
La demanda de derechos civiles y compensación fue interpuesta el viernes ante el juez federal Jerry Buchmeyer y nombra como presuntos responsables de lo que le pasó al niño a Wanda Huckaby, directora de la secundaria E.B. Comstock, al director asistente Dwight Lofton, a las maestras Melody L. Taylor y Angela L. Parker, y al DISD. El DISD declinó comentar sobre la demanda, pero la madre del niño este martes concedió una entrevista a Al Día, en la que expresó su frustración y dolor por lo ocurrido. Relató que firmó el permiso para que su hijo fuera de excursión, pero nunca se imaginó que él sufriría un ataque brutal que le dejó un daño físico y emocional quizás permanente.
"Uno piensa que todo está bien, pero con esto que le pasó al niño, yo ya no tengo la misma seguridad, la misma confianza", dijo la madre del menor, una inmigrante de Guerrero, México, que tiene otros cuatro hijos. Es política de Al Día no identificar a las víctimas de violación o a su familia inmediata.
Reportes policiacos y documentos del juzgado indican que el alumno de séptimo grado fue hospitalizado poco después del ataque con daños extensos en su cavidad rectal.
"Él no quiere usar el baño y tengo que bañarlo para que no le duela", dijo la madre. Además, el menor sufrió trauma emocional, según la madre.
WFAA-TV
La madre de un estudiante de séptimo grado que sufre retraso mental, que prefirió no ser identificada, presentó la querella ante un juzgado federal argumentando que su hijo sufrió un ataque sexual.
"Él antes era bien cariñoso, pero ahora ya no quiere que nadie ni lo abrace o lo bese... ni nosotros ni nadie. Ya no tiene confianza", dijo.
Agregó que su hijo ya no quiere salir de la casa, odia los parques y se espanta con personas extrañas. El niño ahora está inscrito en una escuela de otro distrito, pero su madre afirma que no mejora.
Una revisión de los documentos del caso revela que empleados del DISD interpretaron de manera diferente lo que ocurrió el 11 de mayo.
La escuela aparentemente no se dio cuenta de lo que pasó en el parque hasta que los niños regresaron de la excursión. Los documentos indican que fue un compañero de clase del niño que lo encontró llorando en un baño de la escuela y fue a avisarle a la enfermera.
La madre del niño afirma que la enfermera le habló por teléfono para que viniera a recoger a su hijo porque "estaba enfermo", pero nunca le dijo que había sufrido una agresión sexual.
Cuando llegaron a la casa, la madre descubrió sangre y heces en los pantalones de su hijo. Ella habló a la escuela para ver qué había pasado y llevó a su hijo a un hospital.
Un reporte de la policía del DISD sostiene que el niño fue sodomizado con un objeto. Sin embargo, J.K. Ivey, el abogado de la familia de la víctima, dijo que otras autoridades documentaron el hallazgo de evidencia que el niño fue violado por un hombre.
Uno de los reportes policiacos indica que el niño presuntamente le dijo a su madre el nombre de la persona que lo atacó. Investigadores determinaron que el nombre que dio el niño corresponde a tres alumnos que participaron en la excursión, pero no indicaron que tuvieran algo que ver.
El sargento Gil Cerda, portavoz del Departamento de Policía de Dallas, confirmó a Al Día que los detectives identificaron un sospechoso de la violación, pero que nunca detuvieron a nadie por su falta de pruebas.
Ivey, el abogado, afirmó que el niño había sufrido golpes y abuso verbal por parte de otros alumnos de la escuela en ocasiones anteriores. Agregó que personal de la escuela debió haber prestado más atención al menor.
"Esta es una persona totalmente incapaz de defenderse por sí sola", afirmó. "Hay políticas y procedimientos que aplican a esta clase de excursiones, pero ninguna de ellas fue seguida. No hay indicios que hayan contado a los estudiantes en todo momento. No hay indicios que los hayan organizado en pares".
Sandra Guerrero, portavoz del DISD, dijo que el distrito no da comentarios cuando hay demandas legales de por medio.
Sin embargo, documentos judiciales indican que el DISD investigó internamente el caso.
Una carta de Huckaby, la directora de escuela al momento del incidente, afirma que los empleados a cargo de la excursión no notaron nada raro con el alumno, y que no fue hasta que la madre se quejó que empezaron a indagar.
La carta emitida un día después de la presunta violación sostiene que "el comportamiento (del niño) no era indicativo de lo que la madre afirmaba".
Treneeka Escora, la enfermera de la escuela, escribió una carta (obtenida por Al Día) en la que consta que encontró al niño llorando en el baño de la escuela, pero que no vio nada extraño y que el niño de lo que se quejó fue de un tobillo lastimado.
Taylor, la maestra del niño, escribió en otra carta que el niño "se divirtió mucho en la excursión", pero fue al baño frecuentemente y pidió varias veces papel higiénico. Al volver a la escuela, la maestra notó que el menor estaba agitado.
Al volver a clase, el niño se quejó de sangrado en la boca y pidió ir con la enfermera, afirma Taylor.
Parker, la otra maestra, reportó que el niño comió chicharrones con salsa durante la excursión, y que le pidió una servilleta para limpiarse la salsa. El niño le dijo a la maestra que alguien estaba molestándolo y que se había lastimado una rodilla.
El alumno que lo encontró en el baño escribió una carta afirmando que el niño se quejaba que le dolía el estómago.
La madre del menor dijo que para ella es obvio que su hijo pasó por un momento traumático. Le pidió a otras madres de niños, discapacitados o no, que estén siempre al pendiente de sus hijos, aún en la escuela.
"Que cuiden más a sus hijos, que vayan a las juntas de las escuelas para que sepan lo que están haciendo sus hijos... que tengan más tiempo para que hablen con sus ellos y sepan sus problemas", dijo. "Yo me los he cuidado demasiado y por eso mis hijos no están en drogas y no están en las pandillas, y por eso me duele esto que le pasó a mi hijo."
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