El presidente Obama utilizó el primer informe de su primer año en la Casa Blanca para renovar su plan para dar seguro médico a más personas.
Pero otros dos elementos que mencionó en su informe al Congreso el miércoles son de particular importancia para los hispanos: empleos e inmigración.
Obama llegó a su primer año empujando sus prioridades ante un Congreso que ha titubeado en abrazar sus planes más ambiciosos, empezando por la reforma al sistema de salud más amplia en décadas, impulso a fuentes diversificadas de energía y regulaciones ambientalistas.
El primer presidente afroamericano reconoció que los cambios que había prometido en su campaña no han llegado tan rápido como hubiera deseado, pero pidió al Congreso "no rendirse" ante estos temas domésticos.
El presidente fijó un tono razonable para buscar que ambos partidos sigan trabajando para superar los retos inmediatos de una economía aún frágil.
Y tal vez no haya un reto más urgente que crear empleos.
Los datos del gobierno dicen que una de cada 10 personas en edad de trabajar no tiene empleo y en diciembre hubo al menos 100,000 desempleados en el país. Entre los hispanos, la tasa de desocupación es del 13%.
Obama y el Congreso deben acelerar los estímulos y planes para que más gente pueda tener un ingreso estable y formal. Debe haber un mayor impulso y atención a los negocios pequeños, que en condiciones de una economía normal son responsables por más del 70% de los empleos en el país.
Por supuesto, otro tema de particular importancia para la comunidad hispana es la inmigración. Como candidato, Obama prometió que en su primer año de gobierno impulsaría una legislación para reformar las leyes migratorias.
En su informe del miércoles Obama dedicó unos cinco segundos a este tema. Dijo: "Debemos continuar el esfuerzo de reparar el fallido sistema migratorio, de garantizar seguridad en la frontera, cumplir nuestras leyes y asegurarnos que cada persona que sigue las reglas pueda contribuir a nuestra economía y enriquecer a nuestra nación".
En pocas palabras, Obama dijo que sí impulsará una legislación migratoria, pero no dijo qué tan pronto ni dio más detalles.
Lo que su administración ha dicho en los últimos meses es que las prioridades son reforma de salud, empleos, intercambio comercial y políticas ambientales. Aparte están dos guerras (Irak y Afganistán) y más recientemente se ha sumado la crisis humanitaria en Haití.
La inmigración es un tema muy polarizante y Obama sabe que sería una mecha prendida en un Congreso en el cual el apoyo a las propuesta de ley del presidente se ha desvanecido.
Varias alianzas y grupos, principalmente latinos, han iniciado una campaña nacional para presionar a la Casa Blanca y al Congreso para que posibiliten una nueva ley migratoria que otorgue estatus legal a casi 12 millones de personas.
La breve mención del tema migratorio puede ser entendida como un apoyo tibio a esta idea, pero el líder demócrata en el Senado, Harry Reid salió al paso el jueves y dijo que el presidente seguía comprometido: "En el pasado hemos trabajado duro en el tema de la reforma migratoria y seguiremos haciéndolo".
Hay quienes esperaban que el informe fuera la tribuna para hacer de la migración una prioridad legislativa, pero de acuerdo a lo dicho por Obama, hay muchos otros temas por delante y por tanto la reforma migratoria tendrá que esperar.
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