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Miedo a deportaciones llega a escuelas de Irving

Padres de familia inmigrantes están retirando a sus hijos de las aulas

12:26 PM CDT on Thursday, October 4, 2007

Por KATHERINE LEAL UNMUTH

Irving – Los padres de familia inmigrantes que temen ser deportados viven "escabullidos" y están retirando a sus hijos de las escuelas públicas, dijo el superintendente de las escuelas de Irving, Jack Singley.

Singley estimó que 90 niños han sido retirados de las escuelas en la última semana por temor a ser deportados, y manifestó su esperanza de que sus padres los reinscriban en otras escuelas.

"Lo que me preocupa es que algunos de ellos no los vuelvan a inscribir en otra escuela por miedo", dijo. "Tienen la idea de que alguien se va a presentar en la escuela y se llevará a sus hijos".

Más de 33,000 alumnos asisten a las escuelas públicas de Irving. Las autoridades escolares temen que muchos más que los 90 alumnos que fueron retirados de las escuelas por sus padres teman por sí mismos y sus familias.

Los orientadores escolares del distrito se reunirán el viernes para discutir qué plan aplicar para lograr que los alumnos se sientan seguros en la escuela independientemente del estatus migratorio de sus padres.

"Hemos visto a algunos alumnos nerviosos porque temen que sus padres vayan a ser deportados", comentó José Villaseñor, director de asesoría interactiva del Distrito Escolar de Irving. "Los más chicos son los que están nerviosos".

Recientemente, el consulado mexicano recomendó a los ciudadanos mexicanos que se alejen de Irving porque el departamento de policía de esa ciudad trabaja con autoridades migratorias federales para identificar a inmigrantes indocumentados que son deportados luego de su arresto.

Hasta el momento, la policía de Irving ha entregado a más de 1,600 personas a las autoridades migratorias desde que el programa inició el año pasado.

El alcalde de Irving Herbert Gears defendió ayer la política municipal sobre el asunto.

"Si no están siendo ingresados en nuestra cárcel, no deberían preocuparse", dijo.

Añadió que los padres de familia no deben temer que las autoridades de migración o de la policía vayan a recoger a sus hijos a los planteles escolares.

"Ojalá no se equivoquen en cuanto a vivir o no en Irving", dijo.

Muchas personas en Irving apoyan la política migratoria del Concejo municipal, señaló Gears. Muchos de ellos creen que los inmigrantes indocumentados sobrecargan los servicios sociales y saturan las escuelas públicas.

El distrito escolar registró un nivel de inscripción récord el martes con 33,189 estudiantes, levemente más que el año pasado.

El año pasado cerca del 65 por ciento del alumnado era hispano y el 35 por ciento presenta limitados conocimientos del inglés, el porcentaje más elevado entre los distritos escolares del Norte de Texas.

Singley dijo que no sabía cuantos niños indocumentados asisten a las escuelas de Irving. Las autoridades escolares generalmente no inquieren sobre el estatus migratorio de sus estudiantes. La ley exige a las escuelas públicas brindar educación gratuita a los niños inmigrantes.

Singley externó su preocupación ante el comité asesor sobre relaciones humanas de la alcaldía que se reunió el martes. Él y otros líderes comunitarios dialogaron sobre posibles acciones para ayudar a los afectados de deportación.

"Hay niños que son dejados atrás y hay familias se ven traumatizadas por la deportación de uno de sus miembros", dijo René Castilla. Muchos de esos niños son ciudadanos nacidos en el país y necesitan ayuda sicológica, agregó.

Pedro Portillo, pastor de la iglesia Luterana Santa María de Guadalupe, relató que una parroquiana con hijos en edad escolar le dijo que se irá de Irving porque su marido fue deportado.

El alcalde Gears planea visitar hoy la preparatoria Nimitz para hablar a los integrantes del Club Latinos Stand Up, una agrupación estudiantil dedicada a mejorar la educación de los estudiantes hispanos.

La patrocinadora y maestra de español Netanya Even dijo que es esencial que los estudiantes estén informados, conozcan sus derechos y contribuyan a despejar rumores.

"Obviamente les preocupa el bienestar de sus familias, pero también hay otras consideraciones sociales", dijo Even. "A algunos les preocupa el hostigamiento racial, sentirse frustrados y preguntarse '¿por qué no nos quieren?' Están resentidos".

Abigaíl Carranza, de 17 años y estudiante de último grado en la Nimitz, dijo también sentirse nerviosa.

"Ya no quiero manejar porque no quiero que me detengan", dijo. "Nos da miedo que estén deteniendo a los que tenemos la piel un poco más oscura".

Unmuth escribe para The Dallas Morning News.

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