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Irving ahora inspira miedo

10:38 AM CDT on Monday, October 8, 2007

Por BRANDON FORMBY

Irving – Durante 20 años, Rubén y Martha Carranza vieron cómo Irving se convertía en una mezcla de culturas.

En esa ciudad vivían su propio sueño americano, construyendo una vida respetable mientras trabajaban y cuidaban de sus hijos.

"Siempre pensé que Irving era un lugar amigable y que era una ciudad maravillosa", dijo Rubén.

Pero en pocas semanas la paz y la comodidad se terminaron. Una controversia que involucra al departamento de policía y su programa de cooperación con las autoridades migratorias cambió la vida en este suburbio. El programa ha resultado en la deportación de más de 1,600 personas –más que ninguna otra ciudad en todo Estados Unidos– y tiene con los nervios de punta no sólo a los indocumentados, sino a quienes simpatizan con ellos.

La retórica sobre el racismo y los rumores agresivos han dejado a muchos latinos de Irving –incluso a los que no tienen ningún problema de documentación– en la obligación de mantener un bajo perfil.

Muchos latinos temen salir de sus casas o enviar a sus hijos a las escuelas en este suburbio donde un tercio de la población nació fuera del país. Se sienten hostigados por la policía y despreciados por sus vecinos anglosajones.

"Puede ser irreal, pero la sensación existe", dijo Carranza, quien se hizo ciudadano estadounidense a los 18 años.

Policía molesta con los medios

Las autoridades municipales han tratado de disipar las quejas, así como los rumores de allanamientos por parte de la policía en lugares como el Irving Mall y las tiendas de abarrotes latinas. Culpan a los medios de comunicación y a algunos activistas de esparcir rumores que fomentan la división entre la población hispana y las autoridades.

El jueves pasado, en la preparatoria Nimitz, el alcalde Herbert Gears aseguró ante un centenar de estudiantes que nadie visitará las escuelas para verificar el estado migratorio de los alumnos. Los funcionarios escolares dicen que al menos 90 estudiantes han dejado la escuela por miedo a una deportación.

"El gran trabajo que se ha realizado durante años se vino abajo", dijo Gears. "Hay un gran segmento de la ciudad que ya no coopera con los oficiales de la policía y eso causa problemas".

La policía de Irving implementó su programa para capturar extranjeros con historial criminal el año pasado. Gracias a esa iniciativa, tienen una comunicación continua con las autoridades federales. Su propósito es detener a los indocumentados que están acusados de algún crimen.

Las autoridades de Irving dicen que no están deportando a nadie, sino que están trabajando con las autoridades federales en un programa que esta disponible para todas las ciudades.

Cuando el programa CAP (Criminal Alien Program) se cambió a una oficina de Dallas este año, las autoridades de ICE hicieron visitas en persona y comenzaron a hacer entrevistas por teléfono con presos cuyo estado migratorio no era claro. Esto puso a todos los prisioneros bajo escrutinio.

Durante esa misma época, el número de detenidos que los oficiales de ICE se llevaron de la cárcel de Irving se incrementó. Pasó de 105 en mayo a 190 en junio.

Menos gente en la calles

El mes pasado el cónsul de México, Enrique Hubbard Urrea, recomendó a sus compatriotas que evitaran pasar por Irving. Días después, más de 1,000 manifestantes salieron a las calles ondeando banderas estadounidenses y exigiendo a las autoridades poner fin al programa.

Los rumores sobre lo que sucedía se esparcieron. En un periodo de dos semanas que terminó a fines de septiembre, 78 prisioneros estaban retenidos por cuestiones migratorias. El jefe de la policía, Larry Boyd, dijo que es la mitad de lo típico que en un periodo de dos semanas ha tenido la cárcel

"Nada ha cambiado con nuestro programa. Solamente puedes deducir que la gente ha ajustado su conducta para evitar ir a la cárcel", dijo Boyd.

Recientemente, Raúl Cedillo y Wilfredo Orellana estaban fuera de una tienda de celulares del Irving Mall tratando de incrementar las ventas. Dijeron que el tráfico de gente bajo notablemente después de conocerse públicamente el tema de CAP y tras la advertencia del cónsul.

"Todo mundo tiene miedo de venir a Irving", dijo Cedillo, de 30 años y originario de México, que tiene residencia permanente y está procesando su ciudadanía estadounidense.

René Castillla dijo que la percepción afecta la forma en que los latinos viven su vida diaria.

"Si ven a un policía estacionado tienen miedo de que los pare y les pregunte cualquier cosa", dijo Castilla, del Northlake College. "Toda la confianza que Boyd estableció con la comunidad hispana desapareció".

Formby escribe para The Dallas Morning News.

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