Para ser beisbolista profesional de alto nivel, primero hay que tener una mamá grandes ligas, como la de los mexicanos Germán Durán, Yovani Gallardo y Luis Mendoza.
Los tres peloteros de Dallas-Fort Worth, dos de ellos que crecieron en la región y otro que se desarrolló con los Rangers de Texas, comenzaron de niños el sueño ligamayorista con el apoyo, desvelo y orgullo de sus mamás, quienes el domingo recibirán sus elogias anuales del Día de las Madres.
Durán y su familia viven en Fort Worth desde que el jugador de cuadro de los Rangers tenía los 4 años.
"Cuando me dijo que iba a dejar la escuela por el beisbol me dio tristeza", dijo María Durán. "Pero a la vez pensé que si era su vocación estaba bien. Lo que escogiera íbamos a apoyarlo. Siempre pensé que llegaría".
El pelotero salió al profesionalismo en el 2005, a los 19 años, y debutó en Grandes Ligas con los Rangers el 17 de abril pasado, con 23 años.
"Fue difícil al principio", añadió su mamá. "Siempre había vivido con nosotros y éramos muy unidos. Nosotros fuimos a dejarlo. Todos los días pensaba en él, es mi hijo mayor.
"Hablábamos por teléfono todos los días después de que yo salía de trabajar y él terminaba de jugar", agregó. "Yo lo escuchaba bien feliz. Entonces yo me sentía a gusto".
El compañero de juego de Durán desde la infancia Yovani Gallardo, quien llegó a Fort Worth a los 3 años, tuvo que comenzar el viaje a las Mayores a los 18 años, con las sucursales de los Brewers de Milwaukee, en el 2004.
"Cuando firmó me dio gusto y tristeza, porque mis hijos nunca se habían alejado de mí", recordó la mamá del lanzador, Eladia Gallardo. "El día que se fue lloré y lloré. Pero a la vez me puse a pensar que si era por el bien de él, adelante.
"Me acuerdo que cuando comenzó le dije: 'Mire hijo usted va a llegar a donde quiera. Échele ganas y usted va a llegar", añadió Gallardo. "Le pedía a Dios que si era su camino, que le diera fuerza y licencia".
Gallardo, de 22 años, se estrenó la temporada pasada en la gran carpa, donde rápido se posesionó como uno de los lanzadores estelares de Milwaukee. En la actualidad se encuentra en la lista de inactivos tras lesionarse la semana pasada la rodilla derecha.
"No me acostumbro a que nunca está en casa", reconoció la señora Gallardo. "Cuando lo veo en la televisión quisiera estar al pie junto a él. Pero si le gusta el deporte, tengo que darle la bendición y echarle ganas también yo".
Para la mamá de Mendoza, el viaje fue más largo hasta el equipo de Ligas Mayores de Texas; desde la Ciudad de México a los 16 años, en el 2001.
"Siempre estuvo en escuela privada", dijo Rocío Mendoza. "Imagínate el día que llegó y me dijo que iba a dejar la preparatoria porque querían contratarlo para ligas menores. Casi me desmayo".
En ocho años desde que emigró a la pelota estadounidense, la mamá del lanzador de los Rangers, química farmacobióloga del Seguro Social mexicano, nunca volvió a ver jugar a su hijo en vivo, hasta el pasado 12 de abril, en su primera apertura de esta temporada en Grandes Ligas.
"Luis es el más chico de mis hijos, quizá por eso lo he sentido tanto", manifestó. "Pero siempre fue muy independiente y firme en sus convicciones. Mientras él esté feliz con lo que hace, yo también estoy contenta y orgullosa".
Las tres mamás también tuvieron que apoyar en el aspecto económico durante el proceso de ligas menores, con tal de evitar preocupaciones al máximo a sus hijos.
"Yo le mandaba algunos dólares porque con su sueldo era imposible que se mantuviera y pudiera vivir cómodo", dijo Rocío Mendoza. "Algunas personas hasta me hacían burla diciéndome que aquí todo era al revés, ya que la mayoría de las veces, los que mandan dinero eran los que estaban en Estados Unidos".
Muy similar fue el caso de Durán, a quien sus padres costeaban algunos gastos.
"Pasó algunos apuros económicos", indicó María Durán. "Nosotros le pagamos el seguro de su carro; mandábamos dinero para que completara. Él decía que iba a seguir, aunque no tuviera buenos zapatos".
Las preocupaciones nunca pasaron por el terreno social o moral, ya que las tres aseguraron confiar en la educación que forjaron.
"Nunca me preocupé porque desde chiquillo confíamos mucho en él", dijo la señora Gallardo. "Nosotros mirábamos que él no era malo. Siempre le decíamos cómo tenía que ser y vivir. Nunca me dio dolores de cabeza".
Los peloteros recordarán en el Día de las Madres el esfuerzo que hicieron por ellos.
"Mi mamá y mi papá hicieron mucho por mí. Ahora ya la llevan más tranquilos. Me toca preocuparme por ellos", dijo Mendoza, de 24 años, quien regaló un auto a su mamá después de que consiguió contrato con los Rangers.
Gallardo compró la casa donde viven sus padres en Fort Worth. Durán apenas espera su primer contrato ligamayorista.
"Siempre nos dijo que nos iba a ayudar", dijo María Durán. "Nos ayudó poquito, cuando firmó la primera vez. Pero yo ya estoy a gusto porque él ya está arriba, en las Grandes Ligas".
cnava@aldiatx.com
469-977-3675