A más de dos semanas de que las autoridades detuvieron a una niña de 13 años por promover la prostitución de otra menor de la misma edad, el dueño del bar donde ocurrió el incidente defiende su propiedad mientras funcionarios y otros ciudadanos exigen el cierre del establecimiento.
David Sosa, propietario del club Metrópolis ubicado en 8416 Denton Dr., reconoció que la entrada de las menores fue una falla de seguridad pero negó que su establecimiento albergue o promueva la prostitución.
"Nosotros tuvimos la culpa. Sí somos responsables de que haya habido menores de edad, (pero) eso es una cosa y otra muy diferente es que se haga prostitución con menores de edad. Lo que dicen algunos medios es que obligábamos a menores a prostituirse y eso es absolutamente falso", dijo.
Según Sosa, el guardia que permitió a las menores entrar el cual fue detenido durante una redada de la policía en la que arrestaron a casi 50 guardias de seguridad para verificar su estatus legal le dijo que las menores "parecían de 19 años" y que no les pidió identificación.
Pero Khidja Mitchell, madre de la niña que fue prostituida por su amiga, criticó al club por no revisar la identidad de las menores.
"Ella se ve de su edad exactamente. Tiene un rostro joven y un cuerpo joven. Si la policía entró y se dio cuenta (de su edad), dime por qué los dueños del club o los empleados no pudieron... El club debería asumir completa responsabilidad", dijo.
Enrique Carranza, un vecino que vive a algunas cuadras del club, dijo dudar que el personal del bar no estuviera al tanto de la edad de las niñas.
Carranza aseguró que su hermano entró al club y que los guardias revisaron su identificación y que no cargara armas de fuego.
"Hay gente dentro del club que (el dueño) emplea y permite este tipo de ambiente... Si tienes empleados que revisan identificaciones y armas pero tienes niñas de 13 años adentro, para mí es obvio que permitieron que ocurriera", dijo.
Hace casi una semana, Carranza, otros vecinos y la concejal Linda Koop se manifestaron a las afueras del club para exigir el cierre del local.
"Había menores de edad ahí. Hubo un ofrecimiento de prostitución y eso es algo que no será tolerado por la ciudad", dijo Koop.
La concejal dijo que este miércoles el concejo de la ciudad revisará una ordenanza sobre los negocios de giro sexual y buscará como reforzar su vigilancia con el fin de aumentar la protección a menores.
La medida surge después que autoridades de la ciudad encontraron el año pasado a una menor de 12 años bailando desnuda en un cabaret.
Pero por no ser un establecimiento de giro sexual, este cambio en la ordenanza no afectaría a Metrópolis.
Sosa dijo que los vecinos han sido mal informados en cuanto el rol del bar en el incidente, y entiende que el grupo se manifestara ante tales acusaciones.
"Yo entiendo a gente de la marcha. Si enfrente de donde yo vivo suceden cosas terribles, yo voy a intervenir", dijo.
La teniente Christina Smith, comandante de la unidad de vicios del departamento de la policía, dijo que hay cargos criminales contra una de las niñas quien se sospecha que convenció a la otra a acudir al club por incitar a la prostitución, y contra su prima de 18 años quien supuestamente llevó a las niñas al establecimiento por poner en peligro a un menor.
No hay cargos criminales contra la hija de Mitchell quien es considerada una víctima en el incidente ni contra el club, aunque la Comisión de Bebidas Alcohólicas de Texas (TABC) aún investiga si el personal del lugar sirvió alcohol a la clientela después del horario permitido ese día.
"No hay ninguna indicación de que el club estuviera involucrado en esta actividad... o que le sirviera alcohol a las menores", dijo Smith.
Pero Carranza dijo que hay otras razones para buscar el cierre del local y mencionó violaciones anteriores como las multas que ha tenido el club por vender alcohol después de las horas permitidas y por comprar alcohol de distribuidores no autorizados.
También subrayó el incidente en el 2005 en el que se encontró un cadáver dentro del contenedor de basura del club.
Carranza agregó que no está convencido de que el bar ignorara sobre actos de prostitución en su bar, y aseguró que en la gasolinera adjunta al establecimiento ha visto a varias jovencitas comprar condones y entrar al bar.
"Yo veo a esas niñas y se ven jóvenes. Tal vez sean mayores pero se ven muy jóvenes... No se necesita ser un genio para entender que esas niñas están entrando para prostituirse", dijo.
Sosa insistió que ése no es el giro de su negocio.
"Lo mío es un bar, un lugar en el que la gente va a bailar. No es un lugar para bailarinas. Es diferente", dijo.
El 22 de marzo un oficial encubierto de la policía respondió a un reporte de que la barra del club estaba sirviendo alcohol después del horario permitido.
El oficial detuvo a las dos niñas de 13 años en el club después de que la hija de Mitchell le ofreciera servicios sexuales.
Mitchell dijo que ella pensaba que su hija se fue a dormir a la casa de una amiga esa noche.
Agregó que la amiga de su hija la convenció de ir al club ofreciéndole dinero y diciéndole que si no iban, la golpearían.
La amiga y su prima después la maquillaron y le dieron un cambio de ropa para que aparentara ser mayor, dijo.
"Yo entiendo que ella creía que iba a un club con adolescentes pero cuando entró (al club) era completamente diferente y ya no había vuelta para atrás", dijo Mitchell, quien responsabilizó a la amiga y su pariente de intentar de prostituir a su hija, sin exonerar del todo al negocio.
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