La Cámara de Comercio Hispana de Irving tiene su mente más allá de los negocios en estos días.
Funcionarios de la rejuvenecida organización, que acaba de recibir una aportación de 54,000 dólares por parte del ayuntamiento de Irving, afirman que quieren ser el conducto para reparar las relaciones entre los latinos y el resto de esta comunidad.
"Tenemos muchos puentes que construir, y la Cámara de Comercio Hispana es el vehículo adecuado en el momento adecuado", dijo Carlos A. Sánchez, director ejecutivo del organismo. "Existe la idea que la ciudad está en contra de los negocios latinos, y esa no es la realidad".
Irving ha tenido su cuota de problemas en los últimos dos años. El debate sobre la inmigración indocumentada se ha manifestado en reuniones públicas y protestas en el ayuntamiento.
El resultado fue predecible. En una ciudad donde los latinos son más del 40 por ciento de la población, muchos viven con temor. La ciudad ha terminado con una imagen y un clima de división que podría afectar su pulso económico.
A finales del año pasado, los líderes empresariales tomaron nota.
La Cámara de Comercio de Irving - Las Colinas, que maneja la mercadotecnia del desarrollo económico de la ciudad analizó los números y vio que otras ciudades, como Dallas, donde existe una sociedad entre la cámara de comercio general y la cámara de comercio hispana, sostienen una tendencia de crecimiento.
También vieron que las grandes corporaciones se han fijado metas de diversidad para reflejar la comunidad donde se asientan, y quieren tener acceso a los grupos más grandes de consumidores.
Entre el 35 y el 40 por ciento de los 8,000 comercios registrados en Irving pertenecen a hispanos, dijo Chris Wallace, presidente y ejecutivo en jefe de la Cámara de Comercio de Irving-Las Colinas.
"Es una situación en que todos ganan en Irving", comentó, refiriéndose a estrechar lazos con los latinos.
Bob Moon, presidente del consejo de la Cámara de Comercio Hispana, dijo que algunos gobernantes municipales se están dando cuenta de la necesidad de enmendar las divisiones que han surgido entre vecinos.
"Yo he vivido aquí la mayor parte de mi vida y nunca había visto problemas como estos", dijo el empresario de 63 años, que vive en Irving desde que tenía 8.
Olivera escribe para The Dallas Morning News.