Ciudad de México – El presidente Felipe Calderón prometió eliminar el "cáncer" de la inseguridad pública en México, aunque recientes hechos de violencia sugieren que su promesa será difícil de cumplir.
"Sé que México enfrenta un gran problema de seguridad", dijo Calderón la noche del lunes en un mensaje por televisión con motivo de su segundo informe anual de gobierno. "Este es un cáncer que se ha venido incubando durante años y al que no se le dio la debida atención, pero es un cáncer que vamos a erradicar".
El mandatario mexicano reiteró que "todos somos responsables y entre todos debemos solucionarlo".
Apenas horas después del anuncio de Calderón, un enfrentamiento de secuestradores contra policías y soldados en el estado Veracruz se saldó con cinco muertes: un militar, un policía, dos secuestrados y uno de los agresores. Otras dos personas resultaron heridas.
Poco después se dio a conocer que otras seis personas fueron asesinadas en dos ataques con armas de fuego ocurridos en el estado de Michoacán, al oeste del país, y en el de Nuevo León, en el norte, de acuerdo con reportes policiales.
Un portavoz de la Procuraduría de Justicia de Michoacán dijo que los cadáveres de cuatro personas acribilladas fueron hallados ayer en el interior de un vehículo en la localidad portuaria de Lázaro Cárdenas.
Los primeros datos del caso apuntan a que los asesinos usaron fusiles AK-47.
Los fallecidos, todos civiles, aún no han sido identificados y tampoco hay una línea clara de investigación sobre los hechos.
Mientras, en Nuevo León fueron hallados los cadáveres de dos varones con signos de tortura y con el tiro de gracia dentro de una camioneta en el municipio de Benito Juárez, unas 16 millas al este de Monterrey, la capital del estado.
Fuentes policiales detallaron que los cadáveres corresponden a dos hombres de entre 30 y 45 años.
La jornada de violencia se completó cuando autoridades policiales encontraron ayer los cadáveres de tres hombres decapitados y sus cabezas calcinadas en un basurero de Tijuana, fronteriza con Estados Unidos.
Un portavoz de la procuraduría de Baja California explicó que los cadáveres tenían mensajes atribuidos al narcotráfico que permiten suponer que se trató de un ajuste de cuentas.