Tijuana – Esta ciudad fronteriza mexicana ha vivido la peor semana de violencia al sumar más de 50 muertes atribuidas al crimen organizado, con lo que este año suman cerca de 500 víctimas mortales de este fenómeno.
El repunte de violencia de esta semana, con la aparición de montones de cadáveres en las calles, se debe a una pugna entre miembros del cártel de los hermanos Arellano Félix, según analistas que se basan en las "firmas" que han dejado los criminales.
Los asesinatos presentan rasgos comunes, ya que todos los cuerpos aparecen amordazados y maniatados, desnudos o sin parte de su ropa, con la cabeza cubierta con una bolsa de plástico y con un disparo de sus verdugos.
Algunos de los cuerpos presentan amputaciones de partes del cuerpo, como dedos y lengua.
En varios de los sucesos han aparecido junto a los cadáveres, algunos decapitados, mensajes en los que se menciona a Fernando Sánchez Arellano, sobrino de los Arellano Félix, y quien habría asumido el control del cártel luego de que varios de sus tíos fueran detenidos o resultado muertos.
La semana abrió con 16 cadáveres en la calles, 10 de ellos en un solo lugar y otros cuatro en otro sitio de la ciudad, habitada por 2.5 millones de personas.
Los días siguientes continuaron los hallazgos macabros, algunas víctimas fueron colgadas y otras metidas en barriles con ácido.
La semana fue sellada con el hallazgo entre la noche del viernes y el sábado de 10 cadáveres, cinco de ellos dentro de una camioneta abandonada cerca de un fábrica y otros cinco, dos de ellos decapitados, encontrados en distintos puntos de la ciudad.
Analistas señalan que la jefatura del cártel es disputada por uno de los sicarios apodado "El Teo", quien rechaza como jefe a Sánchez Arellano, alias "El Ingeniero".
Los sicarios disidentes del cártel de los Arellano Félix estarían siendo apoyados por el poderoso cártel del Golfo, enemigo acérrimo del de Sinaloa, con el que se disputa a sangre y fuego varios territorios en el país para la venta de droga en el mercado local y las rutas hacia Estados Unidos.
Además del tráfico de marihuana y cocaína, el cártel cobra "derecho de piso" a las bandas de traficantes de indocumentados y de robo de autos, con la complicidad de policías corruptos.
El cártel basado en Tijuana surgió hace 30 años y a finales de la década de 1980 se incorporaron los hermanos Arellano Félix, una familia numerosa que ha sufrido la detención de varios de sus integrantes, pero que se niega a abandonar el control del grupo.
Las ejecuciones, decapitaciones y tiroteos se han incrementado en todo México desde que el ejército y la policía intensificaron sus acciones contra el narcotráfico hace casi dos años.
El sábado, un grupo armado mató al presidente municipal de Ixtapan de la Sal, un poblado al suroeste de la Ciudad de México. Salvador Vergara estaba en un vehículo con otras dos personas, cuando los atacantes abrieron fuego desde otro auto, dijo Moisés González, portavoz de la Procuraduría del Estado de México.
En la ciudad sureña de Oaxaca, cuatro carteles, supuestamente firmados por el cártel del Golfo, culparon a otra pandilla, "La Familia", por un ataque con granadas que dejó al menos ocho muertos durante la celebración de la Independencia de México, el 15 de septiembre, en Morelia.