Nueva York – Wall Street sufrió ayer otra sesión extraordinaria y traumática, en la que el promedio industrial Dow Jones cayó hasta 800 puntos –su mayor pérdida en una sola jornada– antes de recuperar terreno para cerrar con un retroceso de 370 unidades.
El catalizador de la caída, que también llevó al Dow debajo de las 10,000 unidades por primera vez en cuatro años, fue la creciente desesperanza de los inversionistas de que la extendida crisis crediticia cobrará un alto precio a nivel mundial.
Los inversionistas han llegado a la conclusión de que el plan de rescate del presidente George W. Bush por 700,000 millones de dólares y las medidas tomadas por otros gobiernos no descongelarán rápidamente los mercados crediticios.
Pese a la caída bursátil, el mandatario estadounidense trató de inyectar optimismo. "Creo que a largo plazo, esta economía estará perfectamente bien", dijo el mandatario.
Sin embargo, la desconfianza a nivel global envió a la baja en picada los precios de las acciones en Estados Unidos, Europa y Asia, y llevó a los inversionistas a colocar su dinero en la seguridad relativa de la deuda gubernamental estadounidense. Los temores de una recesión mundial también empujaron a la baja los precios del petróleo, que cayeron del nivel de 90 dólares por barril.
El precio del crudo ligero cayó 6.07 dólares, para colocarse en 87.81 dólares por barril.
"El hecho es que la gente está asustada y lo único que están haciendo es vender", dijo Ryan Detrick, estratega técnico de Schaeffer's Investment Research. "Los inversionistas están limpiando sus carteras y deshaciéndose de todo porque nada parece estar funcionando".
El Dow Jones llegó a perder en la sesión hasta 800.06 puntos antes de recuperar terreno en una jornada irregular al presentarse una cacería de ofertas, para cerrar con una caída de 369.88 unidades, a 9,955.50, descendiendo por debajo de los 10,000 puntos por primera vez desde el 29 de octubre del 2004.
El Dow superó su mayor pérdida previa en un día, de 778 unidades, que sufrió la semana pasada cuando los inversionistas temían que el Congreso no aprobara el plan de rescate financiero.
Lo mercados parecían estar percatándose de que las intervenciones gubernamentales no lograrán destrabar los mercados crediticios en el corto plazo, y de que muchos bancos aún tienen dificultades para obtener acceso a liquidez. Eso ha llevado a muchos inversionistas a huir de las acciones y buscar refugio en bonos de deuda gubernamental.
Mientras tanto, el Departamento del Tesoro nombró a un ex ejecutivo de Goldman Sachs para que encabece el multimillonario plan gubernamental de rescate financiero y prometió trabajar con otros países con miras a tranquilizar los mercados mundiales.
El gobierno anunció que escogió a Neel Kashkari, de 35 años, para que dirija temporalmente la nueva oficina de Estabilidad Financiera del Departamento del Tesoro. Kashkari es el vicesecretario de asuntos internacionales para el departamento y ayudó a redactar el plan por 700,000 millones de dólares.
Antes de convertirse en uno de los asesores más cercanos del secretario del Tesoro, Henry Paulson, Kashkari trabajó en Goldman Sachs.
Los principales asesores económicos de Bush prometieron además trabajar con sus homólogos de las naciones industrializadas para restablecer la confianza y la estabilidad en los mercados financieros ante temores de una desaceleración de la economía global.
Durante el fin de semana, los gobiernos de varios países europeos se apresuraron en resguardar a sus atribulados bancos. En Alemania, el gobierno y la industria financiera acordaron desembolsar 68,000 millones de dólares para salvar a la empresa de bienes raíces Hypo Real Estate Holding AG.
Por otro lado, en Estados Unidos la Reserva Federal tomó nuevas medidas para apuntalar a los mercados crediticios y anunció que pagará intereses sobre las reservas de los bancos comerciales y que ampliará sus programas de créditos a los bancos en problemas.