Denver – Ante una multitud de delegados que lo vitoreaban, el ex presidente Bill Clinton se comprometió en la Convención Nacional Demócrata (DNC) a respaldar firmemente la campaña de Barack Obama para llegar a la Casa Blanca.
El senador por Illinois se convirtió ayer oficialmente en el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos.
AP
El ex presidente Bill Clinton fue largamente ovacionado cuando aseguró que respaldará en todo momento a Barack Obama.
Clinton le dijo a la convención ayer por la noche que Obama "tiene una notable habilidad para inspirar a la gente".
Los demócratas habían aguardado con ansiedad el discurso del ex presidente, debido a que en el pasado había criticado a Obama y había mostrado una posición ambivalente en torno al senador por Illinois.
Clinton dijo que Obama se "había volado la cerca" cuando eligió al senador Joseph Biden para que sea su compañero de fórmula.
Hizo notar también que su esposa Hillary le había dicho a la convención el martes que haría todo lo posible para que Obama sea elegido. Entonces, Bill Clinton dijo: "Ya somos dos".
Los demócratas nombraron formalmente ayer por aclamación a Obama como su candidato a la presidencia con la intención de que ponga a ocho años de control republicano en la Casa Blanca y, además, se convierta en el primer presidente afroamericano de Estados Unidos.
En una moción promovida por Hillary, quien fuera rival de Obama en las elecciones primarias, los delegados asistentes a la DNC aprobaron la nominación a través de voto oral, culminando un difícil acuerdo trabajado entre los partidarios de ambas partes para presentar un frente unido.
Aunque la votación en la convención no ofreció sorpresas, su importancia histórica fue innegable.
Esta culminó la contienda de elecciones primarias más larga y cerrada que se recuerde en Estados Unidos, en la que un recién llegado a la política derrotó a una ex primera dama cuya victoria llegó a parecer asegurada.
Ello también significa que Obama, hijo de un keniano y de una madre estadounidense, está ahora a un triunfo de convertirse en presidente de una nación en la que hace apenas unas décadas a muchos afroamericanos se les negaba el derecho al voto.
Obama estaba en el otro lado de la ciudad cuando los delegados que ganó durante meses en las primarias sellaban su victoria. Sus asistentes dejaron abierta la posibilidad de que visitara brevemente la convención para agradecer a sus partidarios, un hecho de rutina en convenciones nacionales recientes.
Se espera que su discurso formal de aceptación programado para hoy atraiga una multitud de 75,000 personas a un estadio cercano.
Las perspectivas de Obama en las elecciones del 4 de noviembre son inciertas.
Él está dentro de una contienda cerrada con el candidato republicano John McCain, un senador veterano de guerra y ex prisionero en Vietnam, que ha atacado a Obama por su falta de experiencia.
Obama, que ha generado amplios apoyos en las clases populares, se ha tenido que defender de cuestionamientos sobre su patriotismo y rumores de que es musulmán y nadie sabe cuántos estadounidenses simplemente no votarán por un candidato de raza negra.