Nueva York – Un año después de que dos de sus principales índices llegaran a cimas históricas, la Bolsa de Wall Street prolongó ayer su caída histórica y sigue sin reaccionar a las agresivas medidas que las autoridades del país han puesto en marcha.
La jornada comenzó con algunas señales de que podía ser ese día esperado en que el mercado cambiaría el penoso rumbo de las últimas seis sesiones, pero, una vez más, el descenso se aceleró a medida que se acercó el cierre en un ambiente de gran volatilidad y la bolsa llegó a niveles que no veía en cinco años.
Al finalizar la sesión, el índice industrial Dow Jones perdía un 7.33 por ciento, el mercado Nasdaq cedía un 5.47 por ciento y el selectivo S&P bajaba un 7.62 por ciento.
La inquietud y el temor que persiste en el mercado contrasta con el panorama de hace un año, cuando el Dow Jones cerraba la sesión en 14,164.53 unidades y el S&P 500 llegaba a 1,565.15 unidades, los niveles más altos en la historia de ambos índices.
"Ahora todo el mundo está en pánico", dijo David Wyss, economista en jefe de Standard & Poor's en Nueva York. "Nadie quiere arriesgarse. Todos quieren sacar su dinero (de la bolsa) y guardarlo bajo el colchón".
El recorte de la tasa de interés a 1.5 por ciento, que suele provocar de inmediato optimismo en el mercado, no despertó entusiasmo alguno el miércoles, cuando se anunció la medida, y ayer, en que Wall Street volvió a registrar fuertes pérdidas y el Dow Jones bajó a 8,579 puntos por primera vez desde el 2003.
Con los descensos de ayer, ese índice y el S&P han caído un 39.4 por ciento y un 41.8 por ciento, respectivamente, desde sus récords del 2007.
Para frenar el desplome, la Casa Blanca buscó tranquilizar a los nerviosos estadounidenses de que el gobierno trabaja agresivamente para estabilizar el caótico sistema financiero del país.
En un esfuerzo por difundir calma, el presidente George W. Bush hará una declaración sobre la economía hoy desde un jardín de la residencia presidencial. No se espera que el mandatario anuncie nuevas decisiones en las políticas económicas, dijo Dana Perino, secretaria de prensa de la Casa Blanca.
Pero, por el momento, las masivas infusiones de liquidez, las garantías de los depósitos bancarios y otras medidas gubernamentales a uno y otro lado del Atlántico no logran animar a las bolsas ni restaurar la confianza en los mercados de crédito, según los expertos.
"Esto comienza a parecerse a aquella película de Groundhog Day", dijo Arthur Hogan, jefe de analistas de mercado en Jefferies & Co., en referencia a una cinta en la que el protagonista quedaba embrujado y volvía a vivir el mismo día una y otra vez.
El jueves, la causa de la oleada fue que la agencia Standard & Poor's Ratings Services colocó bajo observación a GM y a su filial GMAC LLC, con miras a reducirle su calificación por la debilidad del sector automotriz.
Hogan explicó que los inversionistas se topan cada jornada con que los mercados de crédito siguen paralizados y con que la tasa de préstamos interbancarios conocida como Libor continúa muy alta pese al recorte reciente dictado por la Reserva Federal en los intereses.
El Dow lleva siete días de caídas intensas en momentos en que el mercado se encuentra muy preocupado por la debacle crediticia y la economía.
La angustia por la economía provocó el colapso en las últimas dos horas de la sesión, luego de una apertura volátil, en un día en que los indicadores tuvieron fuertes movimientos al alza y a la baja.
Poco ha cambiado en el atascamiento de los mercados de crédito, el fenómeno principal que desató la caída en los mercados mundiales a mediados de septiembre, tras días de esfuerzos por parte de la Reserva Federal y de otros bancos centrales, para revivir los préstamos.