Que el hermano de Madonna haya decidido sacarle algunos trapos al sol a la diva del pop en un libro no me sorprende, lo que me saca de onda es que los medios estén hablando de esta “traición” cuando la vida actual de la cantante es más interesante que su “negro pasado”.
¿A poco no es fascinante leer sobre el supuesto amor platónico que el beisbolista Alex Rodríguez le tiene a Madonna, de quien se dice recibe mensajes de texto desde hace seis meses?
Como buen drama de la vida real, los personajes secundarios roban cámara algunos días: Cynthia, la esposa de A-Rod, solicitó el divorcio el lunes en medio de chismes que la ligaban sentimentalmente con el rockero Lenny Kravitz, que ahora dice que todo es una venganza de su ex mánager Guy Oseary, que todavía maneja las carreras de Madonna y Rodríguez. ¡Qué complicación!
Sea verdad o mentira, el chisme está bueno y crece cada día cual bola de nieve fuera de control. Así que poco me importa saber que en Life With My Sister Madonna (La vida con mi hermana Madonna), Christopher Ciccone cuenta cómo Madonna perdió su virginidad con un chico llamado Russell, o que hace algunos años, la cantante besó a Gwyneth Paltrow en una fiesta de Año Nuevo organizada por Donatella Versace.
Viniendo de la intensa vida de la ex Chica Material, nada me asusta: quedé curada de espantos cuando en 1992 vi, a escondidas de mi madre por supuesto, algunas imágenes de Sex, el infame libro que Madonna publicó y que la mostraba desnuda en la calle, desnuda besando a Naomi Campbell, desnuda con Isabella Rossellini… bueno, hasta Vanilla Ice fue incluido en ese bodrio “literario”.
Así que a estas alturas, más me sorprendería que de verdad Madonna estuviera jugueteando con A-Rod, más que nada porque no es su tipo y porque creo definitivamente que su prioridad son sus hijos Lourdes María, Rocco, y el recién adoptado David. Que no se nos olvide que Madge no tiene ni un pelo de tonta.
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