Los titulares en la televisión y los periódicos la anuncian: una severa crisis económica, que aunque el gobierno evite calificarla como una recesión, sí ha impactado a todos, pero en particular a las minorías y a las familias hispanas.
Los altos precios de la gasolina, la crisis en los préstamos hipotecarios y el aumento en los productos de la canasta básica obligan a que este verano sea una época de ajuste, de fijar prioridades y de ser prudente en el gasto.
Todos, independientemente de sus ingresos, pueden hacer algo para ayudarse a enfrentar esta crisis.
Y como todas las crisis, siempre hay motivos que las personas provocaron para llegar a un punto de gravedad. Este es el caso de los altos niveles de deuda en tarjetas de crédito.
Un reporte del Consejo Nacional de La Raza (NCLR) dado a conocer el año pasado indica que un 77 por ciento de los hispanos que cuentan con una tarjeta de crédito arrastra un saldo que les genera más pagos en intereses y una deuda que no terminan de pagar.
Este reporte estableció que los latinos son frecuentemente víctimas de prácticas abusivas por parte de compañías de tarjetas de crédito.
Por consecuencia, muchos tarjetahabientes viven perpetuamente endeudados aun cuando realicen sus pagos mensuales.
Lo mismo aplica para quienes tienen un pago de vivienda que aumenta conforme suben el interés y sus mensualidades.
Muchas de estas personas dejan de hacer sus pagos y eventualmente terminan por perder sus casas. También aquí se dan los casos de préstamos de alto riesgo y desventajosos para las personas.
Para todos ellos recomendamos pedir ayuda profesional de consultores financieros que puedan ayudarles a reestructurar sus deudas y a recibir orientación para administrar sus finanzas.
También recomendamos prudencia en sus gastos y poner más atención a la salud de sus finanzas.
Es sabido que para todos, minorías o no, el sueño americano empieza siempre con la habilidad de contratar crédito y mantenerlo sano.
También hay formas de ahorro y mejor administración en lo cotidiano. Por ejemplo, ayuda ser un comprador más sensato en base a las prioridades de su hogar, ahorrar energía eléctrica en su vivienda, utilizar transporte público cuando sea posible, limitar gastos superfluos y siempre buscar lo más barato en sus compras necesarias.
Una de las formas de ahorro más eficientes es la utilización de cupones en los supermercados, una práctica no muy popular entre los consumidores latinos, según estadísticas, pero que en tiempos de crisis ayuda a ahorrar dólares.
La crisis económica no es opcional, ni selectiva, ni momentánea. Aún en el punto más crítico se pueden hacer muchas cosas para asegurase de salir adelante con sus compromisos y obligaciones básicas.
Para quienes tienen problemas para cumplir con sus pagos recomendamos, de nuevo, buscar ayuda profesional para entender cuáles son sus opciones.
Y para quienes sientan que los elevados costos y precios los ahorcan para mantener el sustento de sus familias, recomendamos un ajuste de sus prioridades.
En todos los casos, lo que debemos hacer hoy es actuar y modificar nuestros hábitos de consumo. El ahorro instantáneo y a largo plazo son las mejores maneras de hacer frente a una crisis cuyas olas crecen más y más.nuestra voz