Hace aproximadamente un año Tom Leppert, el ex ejecutivo de una compañía de construcción, juramentó como nuevo alcalde de Dallas.
En su plataforma prometió desarrollar el potencial de la ciudad y buscar unidad entre los grupos poblacionales y amplia participación para las minorías.
Un año después sentimos que Leppert va por buen camino, aunque falta mucho por recorrer.
Tal vez la mayoría de los residentes de Dallas piensan que Leppert se anotó una victoria como el principal impulsor de la aprobación de una carretera de cuota como parte del Proyecto del Río Trinity, pero, en un trabajo silencioso, estableció nexos con la comunidad hispana y, más importante aún, no permitió que el tema migratorio se convirtiera en una distracción para esta ciudad.
Esta semana Leppert dio su informe anual a la ciudad y también se dio tiempo para reunirse con representantes de grupos latinos.
Y así ha sido su gestión hasta el momento. En Al Día pensamos que la calidad del futuro de Dallas estará intrínsecamente ligada al papel que los latinos jugarán ya sea como fuerza de trabajo, actores cívicos o como votantes.
Sentimos que Leppert ha tomado el camino correcto al preocuparse por dialogar con este sector de la población y retarla a ser más participativa.
Desde su juramento el 25 de junio del 2007, su oficina asegura que Leppert ha asistido a más 100 eventos y reuniones con grupos latinos.
Esa participación ha hecho reflexionar a muchos. Por ejemplo, su presencia en el tradicional grito de las Fiestas Patrias el 15 de septiembre pasado fue un hecho siginificatico que mostró respeto a las tradiciones latinas y buena voluntad.
Pero aún falta mucho más por hacer. En un abrir y cerrar de ojos, la población latina de Dallas creció a pasos agigantados. En el 2007 dos de cada cinco residentes de Dallas eran latinos y en uno de cada tres hogares se habla español como primer idioma.
Este crecimiento ha puesto presión en la demanda de servicios municipales. Las prioridades de este segmento son las necesidades básicas de todos: seguridad, vivienda barata, acceso a servicios públicos, buenos empleos y una educación de calidad.
En entrevista con editores de Al Día esta semana Leppert admitió que falta aún mucho por hacer y estamos de acuerdo.
Esperamos que este primer año donde se cultivó el acercamiento y la buena voluntad, sea la base para una relación mucho más cercana y que se traduzca en beneficios inmediatos para que todos incluidas las minorías y los menos privilegiados– sean parte de la visión de Leppert de convertir a Dallas en una de las mejores ciudades de Estados Unidos.nuestra voz