El presidente de México Felipe Calderón visita hoy Dallas para dirigirse a representantes de la comunidad mexicana.
Será una visita relámpago: reunión con el Instituto de Mexicanos en el Exterior, junta con el alcalde Tom Leppert y junta de trabajo con empresarios.
Las circunstancias alrededor de la visita de Calderón a Dallas, su primera a Texas como presidente, son apremiantes. Veamos:
•La comunidad mexicana siente que debido a un clima político exacerbado por el fracaso de la legislación por reformar la ley migratoria, es víctima de una marginalización en la sociedad estadounidense.
•Los mexicanos inmigrantes son el grupo que impulsa el crecimiento poblacional en muchas de las ciudades del suroeste. La implicación obvia es que México sigue perdiendo a un gran parte de toda una generación cuya esperanza de vida es emigrar.
•Las fronteras de México (la sur con Guatemala y la norte con Estados Unidos) son dos de las zonas más peligrosas para la población emigrante y residente.
Estos, entre otros, son los puntos que un gran porcentaje de los mexicanos emigrados quisiera que el presidente atienda mas enérgicamente.
Vemos como positivo que Calderón tome tiempo luego de su reunión con los mandatarios de Estados Unidos y Canadá en Nueva Orleáns para atender al instituto que agrupa a representantes de la mexicanidad extendida por todo Estados Unidos.
Calderón ha dicho que la inmigración hacia Estados Unidos es una experiencia a la que su familia ha estado expuesta. No da específicos, pero ha hablado de su familia que ha emigrado.
Lo exhortamos a que ahora de frente a los delegados del Instituto de Mexicanos en el Exterior, busque formular políticas que ayuden a los llamados "compatriotas" que ahora residen en EU.
¿Qué tipo de ayuda? Si bien el gobierno mexicano no puede suplantar las leyes de esta nación, si puede, por ejemplo, trabajar para que la red de consulados en Estados Unidos, sobre todo en las ciudades donde se concentra la mayoría de la presencia de mexicanos, tengan más recursos y puedan atender de mejor manera a los solicitantes de tramites o protección.
Esa es una forma mucho más efectiva de demostrar a los mexicanos que el gobierno de la patria aún los estima y aprecia y les facilita sus gestiones.
Otro punto que el mismo presidente ha abordado es conectar a la comunidad en el exterior con sus orígenes y contribuir con el desarrollo de esas comunidades. Dallas es una ciudad que ha atraído a mexicanos de todos los estratos, pero es mucho más común ahora la presencia de profesionistas que emigraron con su visa de turista y que se emplean en esta país en áreas no competentes a su especialización.
Estas personas desafían el tradicional patrón de la migración proveniente del campo mexicano y que iba al campo estadounidense.
El mismo censo mexicano (INEGI) ha confirmado que México sigue perdiendo a su clase productiva e intelectual. El talento y el intelecto buscan las oportunidades, aun cuando hay un río de por medio.
Exhortamos a Calderón a desafiar esta tendencia con sus acciones de gobierno.
Otro tema pendiente desde hace mucho y complejo como pocos es la creciente violencia en las fronteras mexicanas.
Los grupos criminales y bandas de contrabandistas se han posesionado de las franjas fronterizas y hecho presa a los migrantes en paso de robos, secuestros y más actos de violencia. Tanto en la frontera con Guatemala o la frontera norte con Estados Unidos, las autoridades mexicanas tienen el deber de ofrecer protección a sus ciudadanos y a los viajeros de paso. De la misma forma que se pide respeto a los derechos humanos en EU, se debe atender el frente domestico.
En general, vemos muy positivo el gesto de Calderón de visitar Dallas, si acaso por pocas horas, y hacer una pausa para ver de frente a decenas de representantes de la comunidad mexicana. Muchos de ellos esperan un acercamiento más efectivo con su gobierno. No se trata de pedir favores, sino de unir familias y pueblos separados por las problemáticas de ambas naciones. Hoy se da un paso importante.