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Un plan migratorio que no funciona

12:00 AM CDT on Saturday, August 9, 2008

Marcela Sánchez

Un nuevo esfuerzo para repatriar a inmigrantes indocumentados en este país llega por cortesía de la agencia de control de inmigración de Estados Unidos que, esta semana, empezó a ofrecer a más de 540,000 indocumentados que han desobedecido una orden de deportación, la opción de poner sus asuntos en orden y presentarse ante una oficina de inmigración para regresar a su país.

Coincidencialmente, un nuevo estudio de una institución que promueve la restricción de la inmigración a Estados Unidos, concluye que cientos de miles de personas ya se han autodeportado. Desde agosto del año pasado hasta mayo, según cálculos del Center for Immigration Studies, la población de indocumentados se redujo en cerca de un 11 por ciento, de 12.49 millones a 11.17 millones. A ese ritmo, asegura CIS, el actual número de indocumentados podría reducirse a la mitad.

Pero no hay que estar tan seguros. Expertos en inmigración y demógrafos coinciden con que ha habido algún aumento en el número de indocumentados que salen del país pero no creen que se pueda decir con precisión cuántos son.

Las cifras de CIS se basan en una extrapolación de datos del Censo de Estados Unidos que no especifican el estatus migratorio. Los críticos aseguran que eso no es suficiente para una medición científica sólida. Incluso asegurar que la fluctuación se debe a las medidas de control es hablar con el deseo, afirman académicos que estudian inmigración. Con base en encuestas y otras investigaciones, ellos concluyen que si los inmigrantes indocumentados se "auto-deportando" se debe más posiblemente a la desaceleración de la economía en Estados Unidos.

El programa de deportación de ICE y el informe del CIS son sintomáticos de un debate de inmigración que ha perdido rumbo. Ninguna cantidad de control en la frontera o en lugares de trabajo puede contrarrestar la fuerza persuasiva de empleos disponibles con ganancias potenciales increíbles.

Un informe del Center for Global Development encontró que, incluso con la medida más conservadora, un hombre mexicano de 35 años con nueve años de educación ganaría 132 por ciento más trabajando acá que en su país. Para un boliviano el aumento sería más cercano al 270 por ciento y para un haitiano más del 740 por ciento.

Uno pensaría que un análisis del impacto económico de la inmigración, tendría que incluir hechos y cifras más significativas que informarían mejor el debate y como consecuencia haría que los inmigrantes hispanos se sintieran mejor acogidos que ahora.

Según un informe emitido el mes pasado por el Consejo de las Américas con sede en Nueva York, ayudar a trabajadores hispanos a integrarse plenamente a la economía estadounidense representa beneficios económicos. Inmigrantes que hablan inglés ganan 17 por ciento más que los que no lo hablan; la contribución total de impuestos de un inmigrante promedio durante su vida supera el costo de servicios que él o ella usan en 88,000 dólares; y en el 2010 habrá 3.2 millones de empresas de hispanos generando un total de $465,000 millones en ingresos.

En un evento en el Capitolio para el lanzamiento del informe, el representante Charles A. González (D-Texas) lamentó la forma en la que los defensores de la inmigración "perdimos nuestro camino" al permitir que los opositores definieran el tema como algo que debe detenerse en vez de acogerse. Sin el sector empresarial estadounidense, agregó, será difícil encarrilar el tema en la dirección correcta.

Sánchez escribe para The Washington Post.

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