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Desmantelan democracia

12:00 AM CDT on Saturday, June 21, 2008

Marcela Sánchez

Se ha alcanzado un nuevo hito en el continuo desmantelamiento de la democracia en Nicaragua.

La semana pasada el gobierno del presidente Daniel Ortega eliminó a dos partidos de la oposición. Bajo la excusa de estar haciendo cumplir regulaciones burocráticas revocó, por medio del Consejo Supremo Electoral, la personería jurídica del Movimiento Renovador Sandinista (MRS) y el Partido Conservador.

El fallo es el último en una serie de esfuerzos por parte de Ortega para limitar el disenso, socavar las instituciones democráticas y mantenerse en el poder.

En abril, el mismo Consejo pospuso elecciones municipales en algunas localidades del norte del país, debido, según dijo el gobierno, a que los daños causados por el huracán Felix el año pasado le imposibilitan asegurar condiciones apropiadas para el voto. La oposición y observadores internacionales, sin embargo, dijeron que era sólo otra estratagema de Ortega para evitar derrotas sandinistas en una región donde su popularidad ha caído. La elección estaba programada originalmente para noviembre y se ha pospuesto hasta enero.

También a comienzos de este año el Consejo Superior Electoral decidió, figurativamente, descabezar a la Alianza Liberal Nicaragüense, otro partido de oposición. Sin duda el gobierno consideraba al líder del ALN, Eduardo Montealegre, un reto demasiado grande tras alcanzar el segundo lugar en las elecciones presidenciales del 2006 después de Ortega. El gobierno instaló en cambio a Eliseo Núñez Hernández, un socio del expresidente Arnoldo Alemán, quien hace ocho años entró en un matrimonio político por conveniencia con Ortega que le ha ayudado a Alemán a eludir la prisión tras su condena por lavado de dinero y desfalco en el 2003.

Este descarado acuerdo de repartición de poder entre Ortega y Alemán, El Pacto, ha estado detrás de cada esfuerzo para socavar la democracia en Nicaragua en los últimos años. Con casi toda la oposición silenciada, el paso siguiente en la agenda del Pacto es la aprobación de una reforma constitucional que le permita a Ortega gobernar por dos periodos consecutivos y en consecuencia le permita a Alemán continuar su corrupta influencia.

Algunos de sus ex camaradas sandinistas afirman que Ortega está convirtiéndose en el mismo tipo de dictador que derrocaron en 1979. La diferencia clave, de acuerdo con Edmundo Jarquín, candidato presidencial del MRS que perdió contra Ortega en el 2006, es que Ortega no está usando la policía y los militares para reprimir a la oposición. En cambio está manipulando los poderes electoral y judicial para establecer "una dictadura institucional", dijo Jarquín.

Por extraño que parezca, Jarquín considera que ante la escasa presión externa y los socavados mecanismos internos, el peor enemigo de Ortega tal vez sea Ortega mismo. Jarquín, quien trabajó por más de una década en el Banco Interamericano de Desarrollo en Washington antes de presentarse a la presidencia, asegura que Ortega tiene tres vulnerabilidades importantes que podrían causar su caída.

Primero, dijo, está su inhabilidad para responder a las expectativas del 38 por ciento de los nicaragüenses que lo eligieron. (Gracias al Pacto, cualquier candidato a la presidencia puede ganar en primera ronda con tan sólo 35 por ciento de los votos). Un análisis reciente de Patricio Navia, profesor de la Universidad de Nueva York, concluyó que de los 11 países que tuvieron elecciones presidenciales hace dos años, Nicaragua es uno de sólo tres que han tenido un crecimiento apenas discreto en su economía. Eso ha debilitado la capacidad de Ortega para cumplir sus promesas de campaña de reducir la pobreza y la desigualdad, afirma Navia.

También Ortega, el gran agitador de masas, podría estar "perdiendo las calles", según Jarquín. En anticipación a la decisión del Consejo la semana pasada, Dora María Téllez, ex comandante guerrillera y ex ministra de salud, ahora dirigente del MRS, comenzó en el centro de Managua lo que terminaría siendo una huelga de hambre de 13 días. Su acto de resistencia generó conciencia en un país donde la población se ha vuelto apática. El lunes, terminó la huelga convocando a "una nueva etapa de lucha" para marchar en las calles en contra de las acciones del gobierno.

Finalmente, Ortega podría estar poniendo en riesgo millones de dólares de la comunidad donante internacional, fondos esenciales para el bienestar del país. La representante de la Unión Europea sugirió que el apoyo financiero ¿estimado en cerca de 105 millones de dólares para lo que resta del año ¿podría estar en peligro. La administración Bush podría retirar su inversión de 175 millones de dólares por cinco años bajo la Cuenta del Reto del Milenio, aunque en una entrevista en el diario nicaragüense La Prensa, el embajador estadounidense Paul Trivelli dio a entender que esa opción no está sobre la mesa.

A pesar del pronóstico de Jarquín, no es fácil saber qué tan vulnerable es Ortega en realidad. Una cosa parece clara: que como mínimo la oposición a Ortega, tanto de izquierda como de derecha, necesita unirse, para poder combatir al menos con las mismas armas. Individualmente, los grupos de oposición han demostrado que no tienen ningún poder contra el Pacto.

Sánchez escribe para

The Washington Post Writers Group.

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