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Tour de España con tapas

10:24 AM CDT on Friday, October 10, 2008

Por KIM HARWELL

Ir a cenar con amigos a Café Madrid puede ser una propuesta riesgosa. Si vas con un grupo grande, esto significa que puedes pedir más de los legendarios platitos para compartir y probar. Pero también es posible que tu comida favorita se termine antes que te toque una ración.

JENN ACKERMAN/DMN
Café Madrid ofrece una docena de variedades de quesos españoles, entre ellos el Cabrales y el Manchego.

Incluso si son sólo dos personas, como mi acompañante y yo que visitamos recientemente este bar de tapas, que es el más antiguo en Dallas, terminamos luchando con nuestros tenedores para quedarnos con el último bocado de pan dulce. Estos cremosos bocadillos tenían un rico sabor intensificado con un baño de vino blanco con notas de limón. Y muchos otros platillos que probamos estaban igual de buenos.

Al final mi amigo y yo decidimos hacer un trato de caballeros en el que me concedió las últimas piezas de un pulpo bien fresco ahogado en una vinagreta picante y agridulce.

A cambio, yo cedí los restos de una morcilla, algo que no fue fácil. Esta salchicha (preparada con carne, sangre de puerco, arroz y cebollas) estaba perfecta y jugosa.

Para estar seguros decidimos aventurarnos y probar otras exóticas ofertas. Una tabla de carnes frías con tres embutidos de puerco. Jamón serrano curado al aire libre, que resultó un bocadillo placentero de carne rica y salada. El lomo de puerco no fue el mejor pero estaba sabroso y el chorizo ahumado y picante nos dejó con muchas ganas de más.

Hay disponibles cerca de una docena de quesos españoles, y los comensales pueden crear sus propios platos de queso a 4 dólares la pieza. Un queso de leche de cabra llamado de los ibores tenía una textura firme y un sabor ácido, y el suave queso de perilla fue una experiencia que disfrutamos mucho. El queso azul Cabrales, uno de los más afamados de España, tiene gran personalidad, sus sabores son agridulces, con un ligero gusto amargo que le da la acción de los mohos.

De la casa nos ofrecieron un pedazo de manchego, muy rico pero demasiado suave especialmente si lo comparamos con el Cabrales.

Una indulgencia fueron las croquetas de queso de cabra fritas servidas con un poco de miel y cebollas caramelizadas.

Pero con los éxitos también vinieron los fracasos. Los moluscos estaban frescos pero un poco aguados. Y esa textura no se pudo camuflajear ni con el vinagre balsámico de aderezo.

El arroz con azafrán de la paella estaba en su punto bien humectado y esponjoso, pero las carnes y los mariscos eran de mala calidad, secos y sin sabor, igual que el pollo, y las almejas, por ejemplo tenían la consistencia de una liga de hule.

Para nuestra sorpresa la mayor decepción fue una de las tapas clásicas: las aceitunas rellenas de anchoas estaban masudas y agrias.

Para terminar el flan bañado en caramelo fue una buena elección pero la espuma de limón fue el postre que de verdad nos despertó el gusto.

La lista de vinos es una espléndida selección de toda España. Las botellas, algo costosas, provienen de célebres regiones como la Rioja y Ribera del Duero, pero también hay otras más accesibles de áreas menos conocidas como Puerta Palma en Extremadura, al suroeste del país. También se sirve una fresca sangría de la casa.

El servicio es eficiente y profesional.

La propietaria Donica Jiménez abrió un segundo local en Oak Cliff hace cerca de dos años. Pero luego de casi dos décadas, la casa matriz en Travis Street sigue atrayendo a docenas de familias, amigos y parejas que brindan y degustan ricas tapas, e incluso, se pelean por el último bocado.

Harwell escribe para The Dallas Morning News

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