Cuando se acude al supermercado se suele comprar más de la cuenta y el presupuesto mensual "sufre". Pero hay formas de estirar el dinero y reducir los gastos sin privarse de lo que uno necesita.
Para lograr que el presupuesto mensual no se resienta, debido a las compras innecesarias, las organizaciones de consumidores aconsejan tener en cuenta una serie de estrategias para comprar lo que se necesita y a buen precio:
Prueba sin sentirte presionado para comprar. En los centros comerciales suele haber representantes de una determinada marca, que ofrecen productos comestibles al cliente, para que los pruebe. Si quieres pruébalo, pero no te sientas obligado a adquirirlo.
Elabora una lista de lo que necesitas. Antes de salir a la compra, haz una lista de lo que necesitas para la semana, poniendo especial atención en los comestibles, que representan la mayor parte del gasto. Acude a comprar con el dinero justo, y una cantidad reducida para algún gasto extra.
Procura "ponerle un candado" a la tarjeta de crédito. Al pagar en efectivo, se controla mejor el gasto. También lleva una calculadora para ir sumando y midiendo el gasto.
Presta atención a las cabeceras de los pasillos. En estas zonas de los establecimientos suelen colocarse los productos en promoción, y muchas personas los adquieren sin mirar el resto de las marcas. Compara precios antes de decidirte.
Fíjate en la colocación de los productos. Los consumidores tienden a adquirir aquello que está más al alcance de la vista. Ten en cuenta que los supermercados no suelen tener a la vista los productos más baratos.
Si no lo necesitas, déjalo en la estantería. Si sientes el impulso de comprar algo que no habías previsto adquirir o que te ha llamado la atención en ese momento, tómate un tiempo prudencial antes de decidirte. Reflexiona y valora si realmente lo necesitas. Al terminar la compra, también conviene aplicar un segundo "filtro mental": repasa lo que has gastado y no te avergüences de dejar algo que no necesitas.