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Una institución Tex-Mex

09:07 AM CDT on Monday, August 4, 2008

Por BILL ADDISON

Da un poco de miedo ver la forma en que algunas personas pueden entrarle con tanta fe a una orden de queso Bob Armstrong en el restaurante Matt's Rancho Martinez.

DMN
Chile relleno de pollo con salsa ranchera en Matt's Rancho Martinez.

Da un poco de miedo ver la forma en que algunas personas pueden entrarle con tanta fe a una orden de queso Bob Armstrong en el restaurante Matt's Rancho Martinez. La persona, nativa de Texas, que nos acompañó a la mesa literalmente agarraba impaciente una tostadita de maíz listo para atacar mientras yo revolvía los ingredientes de este dip: queso amarillo con chile, carne molida, crema agria y guacamole. Después entró como en un trance rítmico y con espíritu deportista –tostada, bocado, y más queso; tostada, bocado y más queso– al mismo tiempo que mantenía la conversación.


La persona, nativa de Texas, que nos acompañó a la mesa literalmente agarraba impaciente una tostadita de maíz listo para atacar mientras yo revolvía los ingredientes de este dip: queso amarillo con chile, carne molida, crema agria y guacamole. Después entró como en un trance rítmico y con espíritu deportista –tostada, bocado, y más queso; tostada, bocado y más queso– al mismo tiempo que mantenía la conversación.

Cuando tomaba la última tostada para embarrarla de la última gota de queso, llegó su platillo. Al ver su plato lleno de comida dijo:

"Estoy muy lleno para comerme esto", dijo.

Dependiendo de lo que pida, llenarse de aperitivos quizá no sea mala idea en este nuevo local, de la legendaria familia Martínez de Dallas en Cedar Hill.

Durante años Matt Martínez Jr., hijo del fundador de Matt's El Rancho en Austin, y sus familiares inauguraron y vendieron numerosos establecimientos pero continúan operando la sucursal en Lakewood.

Con apenas cuatro meses en funciones, el nuevo restaurante en Cedar Hill necesita tomar unas lecciones de la casa matriz para aprender sobre personalidad y eficiencia.

La atmósfera es estéril y extraña. Ubicado en la parte trasera del nuevo centro comercial Uptown Village, el establecimiento ocupa un espacio cavernoso que a pesar de estar lleno nunca logra una atmósfera bulliciosa. La sucursal de Lakewood, por ejemplo, es enorme también pero el espacio original y su famoso mural de celebridades texanas le da mucha personalidad. Éste, con paredes de colores apagados y televisores sobre el bar nos da una sensación de ser algo genérico.

Tal vez el ambiente hace al personal "excéntrico" por no decir loco. A la hora de la cena, nuestra mesera hizo bromas sobre las muchas ocasiones que olvidó sus órdenes. Cuando nos trajo las entradas nos dijo que las traía una a una porque en la cocina se habían retrasado para lavar los trastes. Cuando pedimos una orden para llevar, se les olvidó.

La comida servida por estos coloridos personajes, varía dramáticamente en calidad.

No estoy seguro cómo se sentiría Bob Armstrong, un ex funcionario texano, sobre la nueva versión de este dip nombrado en su honor "Bob ahumado con salchicha" que es un batidillo de queso con pedazos de salchicha y brisket (más los tradicionales ingredientes del famoso Bob).

Es mejor pedir el Bob original y compartir unos envueltos de aguacate frito en hojas de lechuga. La textura del aguacate caliente es singular y maravillosa, sólida y suave. El calor amplifica sus sabores terrenales y envueltos en hojas de lechuga romana y otras verduras crean un contraste adorable.

El menú de Matt's está repleto de clásicos de la comida Tex-Mex (quesadillas, nachos, platos combinados) al igual que de otras opciones. Entre los básicos están las fajitas, que no emergen de la cocina en platos que expiden humos venenosos y aceite, sino presentadas en un plato con los ingredientes típicos. El precio de estos platillos proteínicos es por libra y media libra, un poco excesivo a $19.95 la media libra, mi favorita fue la de camarón.

Pero tenga cuidado con el pescado. Un platillo de filete de pescado no estaba nada fresco.

Aunque fue bueno saber que Matt's cocina a la parrilla y no fríe el enorme chicken-fried steak (pocos lugares en Dallas lo hacen), esta versión estaba blanda en lugar de crujiente.

Uno de los platillos distintivos de Matt's que no ha cambiado es el chile relleno de carne, con salsa ranchera, crema agria, queso, nuez y pasas. Delicioso y un ejemplo de tradición familiar.

Si tiene ganas de rebelarse, pida las carnitas de puerco con salsa de chile ancho.

Una de las cortesías para tolerar las emociones buenas y malas de esta experiencia culinaria es que mientras la familia Martínez espera la licencia para vender licor, el restaurante ofrece cervezas Tecate y margaritas con los alimentos.

Addison escribe para The

Dallas Morning News.

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