Los pequeños empresarios del Norte de Texas no están exentos de la crisis crediticia nacional.
Inversionistas como Don Scribner, un ingeniero que trató de adquirir un pequeño restaurante de comida mexicana, se están dando cuenta que los bancos les están poniendo más requisitos que nunca. En su caso, después de haber aprobado tentativamente su préstamo por 300,000 dólares, el banco le dijo que la propiedad no tenía el suficiente valor para respaldar el efectivo.
"Nunca me volvieron a llamar. Ni siquiera quisieron discutir el asunto", afirmó Scribner.
Alex Vantarakis, propietario de una empresa de arrendamiento en Dallas, dijo que la crisis de crédito de vivienda ha repercutido en los préstamos comerciales. Los bancos ya no quieren correr riesgos y están rechazando solicitudes de crédito que hace un par de años no hubieran dudado en aprobar.
"Todo tiene que ser perfecto o no van a respaldar el (proyecto)", dijo Vantarakis.
Inclusive, hay algunos comercios que los bancos consideran demasiado riesgosos y no aprueban su financiamiento aunque el solicitante tenga todo en regla, afirmó. Entre estos negocios están las gasolineras, las imprentas y los contratistas de la industria de la construcción.
Otro impedimento consiste en un cambio en las reglas de la Administración de Pequeñas Empresas (SBA) para préstamos avalados. La agencia federal ya no avalará cierto porcentaje de préstamos a empresas de servicios.
La Reserva Federal recientemente reportó que el porcentaje de bancos que mantienen políticas de préstamos comerciales "severas" se incrementó de 7.7 el año pasado a 65.3 por ciento este año.
Shah escribe para The Dallas Morning News.