Carrie Rodríguez, una violinista que alguna vez hizo un poco de canto, ahora se ha convertido en una cantante que toca el violín.
Su segundo álbum como solista muestra su crecimiento como vocalista. Aunque todavía canta con un pequeño tono texano, su entonación ya se escucha más rebelde, y su voz ha florecido en un versátil y matizado instrumento que es igual de atractiva tanto en un pavoneado rock como en un lamento de amor.
"Rag Doll" abre con el falsete cantado por Rodríguez, acompañada solamente por su guitarra de tenor y que se clasifica como una de los destellos del álbum. Ella hace una imitación de su inquieto violín en "Absence", después gime con armonías hechas por Lucinda Williams en "Mask of Moses". Y Rodríguez se mezcla hermosamente con Gary Louis cantando dos temas que ellos coescribieron.