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Patrones permiten conjugar labor con cuidado de bebés

08:58 AM CDT on Monday, March 24, 2008

Por ERIC AASEN

Emily Dalton trabajaba en su escritorio en una torre de oficinas en Dallas y cuando quiso saber cómo estaba su bebé, simplemente giró en su silla, la miró y la arrulló.

Ahí estaba su hija Anniston, sonriente, de cabellos rubios y mejillas rosadas, sentada en el piso y tratando de alcanzar una sonaja.

Para la señora Dalton, su oficina es su guardería, y dice que ojalá todas las madres y padres pudieran llevar a sus hijos al trabajo.

"Así no te preocupas", dijo Dalton. "No tienes que andar llamando... a otro lado para saber cómo está tu niña".

En algunas compañías en Texas y en todo el país, todos los días los empleados tienen permiso de llevar a sus hijos con ellos al trabajo, generalmente hasta que cumplen 6 meses de edad.

Pero algunos argumentan que los pañales sucios no armonizan con las cafeteras y los cubículos.

Dicen que es un problema de responsabilidad para la empresa, se preguntan si los bebés no distraerán a los demás empleados y dudan que esas madres estén bien concentradas en su trabajo.

Los proponentes de esta práctica afirman que ofrece incontables beneficios: eleva la moral y ayuda a retener y reclutar a empleados, y las madres o padres tienen tiempo para estar con sus bebés mientras hacen su trabajo.

La compañía donde trabaja Dalton, ChildCareGroup, ha permitido a sus empleados llevar a sus hijos a la oficina desde principios de los 80. El organismo no lucrativo ayuda a las familias de bajos ingresos a encontrar guarderías para sus hijos.

"Nos concentramos en hacer nuestras labores, pero es muy humanizante tener a un bebé en el lugar de trabajo", dijo Susan Hoff, presidenta y directora general. "Algunos piensan que no podemos mezclar el trabajo con el cuidado de los niños... los límites entre la vida laboral y el resto ya no están tan bien definidos como antes".

Una política limitada

A nivel nacional más de 80 empresas permiten a sus empleados llevar a sus bebés al trabajo, de acuerdo con el Instituto de Paternidad en el Lugar de Trabajo, con sede en Massachusetts.

Entre esas empresas hay uniones de crédito, dependencias de gobierno estatal y firmas de relaciones públicas.

Las empresas que tienen planes de este tipo los manejan como cualquier otro programa de oficina, con una política establecida, lineamientos y expectativas, dijo Carla Moquin, fundadora del instituto.

Sin embargo, es improbable que la mayoría de las empresas permitan la presencia de bebés en sus oficinas por cuestiones de responsabilidad, señaló Lane Transou, miembro de un grupo que estudia las tendencias en indemnizaciones y prestaciones para la Sociedad de Gestión de Recursos Humanos.

"Si uno es responsable del empleado mientras está en el lugar de trabajo... ¿qué pasa si el bebé se cae y se lastima?", planteó Transou. "No es cualquier cosa".

Generalmente se permite llevar al bebé al trabajo hasta que empieza a gatear, por criterio de responsabilidad, afirmó Moquin. Quienes defienden esta medida dicen que algunos lugares de trabajo simplemente no son aptos para los niños.

Por otro lado, llevar un bebé al trabajo no es para todos. Lily Pleitez, presidenta de la Asociación de Maestros y Padres de Familia Early Childhood, en el Norte de Dallas, no cree que hubiera podido tener en su empleo a sus dos hijas, ahora de 4 y 7 años, cuando eran bebés.

"Estás cuidando a un niño, y quieres hacer tu trabajo", dijo Pleitez, abogada. "Gastarías más tiempo en eso que en tu trabajo. No creo que yo hubiera podido separar claramente las dos cosas con un niño tan pequeño".

No obstante, las madres que trabajan en ChildCareGroup dicen que de alguna manera lo logran. En la compañía de Dallas, afuera de los cubículos y oficinas hay varios cochecitos de bebé y sobre los escritorios descansan cajas de pañales.

ChildCareGroup vive un auge de natalidad: este mes había media docena de bebés en la oficina.

Stanley Tran acaba de empezar a llevar a su pequeño Noah, de dos meses, a su cubículo, y ya está recibiendo consejos de sus compañeros de trabajo.

El padre primerizo pensó que era demasiado pronto para dejar a su hijo en una guardería, y le interesa mucho pasar más tiempo con él.

"Te das cuenta de lo que hace durante el día, de lo que necesita", dijo. "Va a tener que acostumbrarse a mí, y yo a él. Igual, eso se puede hacer en el trabajo".

Aasen escribe para The Dallas Morning News

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