Lima, Perú Tras haber padecido años de inflación galopante y una violenta guerrilla maoísta, Perú difícilmente era un lugar para relajarse en un spa de un hotel de cinco estrellas.
Pero ahora una relativa paz y una economía pujante a viajeros acaudalados al paisaje andino y a las antiguas ruinas que antes sólo eran visitadas por valientes y mal financiados mochileros.
Personajes famosos como Bill Gates y Cameron Díaz estuvieron recientemente en Machu Picchu, donde por 965 dólares la noche se puede conseguir una habitación de hotel con vista a la famosa ciudadela inca.
En la cercana ciudad de Cuzco, a 11,500 pies de altura, por 30 dólares bombean oxígeno extra a tu habitación.
Pero mientras el presidente Alan García, acelera el desarrollo del sector turístico de lujo en Machu Picchu, su iniciativa está generando descontento entre los habitantes locales, quienes afirman que no se verán beneficiados con el proyecto.
Este año un grupo de manifestantes cerró el aeropuerto de Cuzco y bloqueó la única vía férrea que conduce a Machu Picchu con la intención de hacerse oír.
"¡Cuzco no se vende!", gritaban los manifestantes.
Es una vieja paradoja del Perú, cuya economía creció 9 por ciento en el 2007 por noveno año consecutivo.
La pobreza persiste, especialmente en los destinos turísticos de alta montaña, y aqueja a cerca del 44 por ciento de la población de 27 millones.
El gobierno promueve el turismo como fuente de empleo, pero la mayoría de los manifestantes no trabaja en ese sector y centra más sus demandas en la necesidad de educación y servicios de salud, algo que, afirman, no será satisfecho con unas cuantos empleos de mesero o ayudante de hotel.
No obstante, la llegada de turistas al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez de Lima aumentó de 998,000 en el 2002 a 1.8 millones el año pasado, de acuerdo con el Ministerio de Turismo y Comercio Exterior del Perú, gracias en parte a la premiada campaña publicitaria lanzada hace dos años.
Unos 160,000 turistas gastaron al menos 1,000 dólares por día, indicó Tibisay Monsalve, gerente general de la Asociación de Hoteles peruana.
Las visitas a Machu Picchu, el principal destino turístico del país, se han más que duplicado en la última década a 800,000 personas, pero también los precios al turista.
Cuzco ahora cuenta con media docena de hoteles de cuatro y cinco estrellas, de los dos que había a principios de los 90.
"Antes había muchas noticias en el exterior sobre los problemas del país", dijo Monsalve. "Ahora la gente percibe que es más seguro venir a Perú".
Donde antes deambulaban hippies en ponchos peruanos ahora se realizan sesiones fotográficas para la revista Vogue.
Cerca de las antiguas fortalezas y templos del Valle Sagrado de Cuzco los turistas ahora pueden aliviar sus músculos después de una caminata con masajes de roca caliente o en sesiones de yoga al anochecer.
Pero los disturbios ocurridos en Cuzco este año recordaron una época peligrosa al circular imágenes de turistas siendo escoltados por agentes de policía.
Los manifestantes protestaban contra las nuevas leyes de turismo que suavizaban las restricciones a la construcción mayormente de hoteles- cerca de sitios arqueológicos y zonas históricas.
Subsecuentemente el congreso modificó las leyes a fin de otorgar a los gobiernos locales y regionales más autoridad para regular obras de construcción privadas cerca de los tesoros culturales, entre ellos Machu Picchu.
Sin embargo, no fue suficiente para calmar a los críticos. Los habitantes de Cuzco dicen que los empresarios extranjeros encontrarán la forma de construir la que quieran, dados los boquetes burocráticos.
Perú será sede de dos cumbres internacionales de alto nivel este año, siendo una de ellas la del mecanismo de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
Josephs escribe para The Associated Press.