A esta tierra sólo se le podría definir como el prodigioso resultado de la unión de dos mundos, o mejor dicho, de muchos mundos. Sin embargo, debido a la preponderancia de dos de sus raíces, la árabe y la cristiana, Andalucía se convierte en el perfecto sincretismo de dos mundos profundamente antagónicos, que dieron como resultado el nacimiento de una tierra, sencillamente, única.
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Dos mundos efectivamente contrapuestos que paradójicamente, a través de la fuerza y la imposición, legaron a esta provincia lo mejor de si. Andalucía es uno de esos lugares que impactan y seducen, que abruman y maravillan con su belleza y majestuosidad.
Características ambas, herencia no sólo de su pasado árabe y cristiano, sino de muchos otros pueblos como el romano y el judío, que durante largos años influyeron de manera importante en el desarrollo de la región, y cuya influencia hoy se muestra en cada una de sus expresiones culturales, en sus calles, edificios, tradiciones, bailes y gastronomía.
Dada la gran cantidad de lugares y sitios de interés que existen, valdría la pena hacer hincapié en el hecho de que, intentar conocer esta región en un solo viaje, sería un error, sobre todo si se pretende darle a cada lugar el tiempo que se merece, y también que el viajero pueda tener tiempo de relajación y descanso.
De modo que lo más recomendable es destinar ocho días para visitarla; elegir un máximo de tres ciudades para conocer, destinar dos días para cada una y dejar dos días de reserva para acomodarlos en los lugares que hayan resultado más interesantes para cada persona.
La ruta
La travesía comienza en Madrid, destino que se hace conveniente por su cercanía con la región andaluza y por su excelente conectividad ya sea por avión o por tren.
En estos dos casos la opción más socorrida es siempre el tren de alta velocidad popularmente conocido como AVE, el cual realiza el recorrido entre Madrid y Sevilla, la capital andaluza, en un tiempo aproximado de 2 horas, 15 minutos. Una vez llegando a Sevilla, se inicia el recorrido por la cultura, historia y tradiciones de una región como existen pocas en el mundo.
Gastronomía
Con una profunda influencia árabe, la gastronomía andaluza se caracteriza por los platos conocidos como del interior y los de la costa, por lo tanto, el pescado y las carnes son ingrediente principales.
Con un variado uso de las almendras y la miel, y donde se utilizan mucho las frituras, pero también predominan el arroz, el queso y las setas.
Sevilla (dos días)
Sevilla es el punto obligado de llegada para adentrase en las maravillas que ofrece Andalucía, la capital de esta comunidad autónoma española, es una de las ciudades más bellas de Europa y ofrece varios sitios de interés.
De carácter relajado y acogedor, esta antigua urbe se caracteriza por ser amigable con el visitante y sencilla para recorrerla a pie. De modo que vístete con ropa cómoda, compra un buen mapa y déjate llevar por los vientos que por ahí circulan.
El primer lugar a donde tienes que ir es la Catedral, un impresionante templo católico de estilo gótico considerado como el tercero más grande de su tipo en todo el mundo.
A sólo un costado se encuentra El Alcázar, residencia ocasional de los reyes de España, considerado el palacio real habitado más antiguo de Europa. Una vez terminado este recorrido, una buena idea es pasar a visitar el Archivo de Indias, lugar donde se encuentran los documentos más importantes relacionados con la historia del Nuevo Mundo.
Luego de hacer una pausa para refrescarte o tomar un café, podrías cerrar el día con una visita a la universidad, un espléndido edificio de mediados del siglo 18 que en sus orígenes albergó a la fábrica más grande de tabaco, lugar donde nació la gran fama de las cigarreras y que desde 1949 da cobijo a la universidad.
Por último, trasládate hasta las orillas del río Guadalquivir y recorre las estrechas calles y plazas que por ahí se encuentran, pasear a pie es una buena opción para esperar la noche.
El segundo día de tu estancia en Sevilla no debes dejar de visitar la antigua judería, un sector de la ciudad que durante muchos años albergó a la comunidad judía y es uno de los barrios más interesantes por su conformación arquitectónica y pasado histórico, la Plaza España, la Plaza de la Real Maestranza de Sevilla, la Casa de Pilatos y un tablao flamenco, muy populares en Andalucía y podrás encontrar uno prácticamente en cualquier parte de la ciudad.
Córdoba (dos días)
Toma de nuevo el AVE con dirección a Córdoba. Un trayecto que dura escasos 40 minutos o bien te puedes trasladar por carretera hasta esta ciudad en aproximadamente una hora.
En este punto, la primera escala que no admite el menor retraso es la Mezquita-Catedral, considerada el monumento más importante de todo el occidente islámico.
Otro de los monumentos religiosos de gran importancia y belleza es la sinagoga de la ciudad, una de las mejor conservadas de la época medieval en toda España, construida entre 1314 y 1315.
Posteriormente, el recorrido se puede dirigir a la Torre de la Calahorra, una edificación militar del siglo 13 que ahora alberga al museo Roger Garaudy. Una vez terminado este museo, la siguiente parada bien podrían ser los baños califales, un conjunto de estancias utilizadas para la limpieza de la población islámica en los tiempos del califato.
En tu segundo día de visita a esta ciudad, incluye en tu itinerario las iglesias fernandinas, el Palacio de Congresos y Exposiciones, el palacio de los Páez de Castillejo, el Museo Taurino, la puerta de Sevilla y la puerta de Almodóvar.
Granada (dos días)
Contando con la ventaja de que los trayectos en la región son muy cortos, los traslados pueden programase con facilidad, las carreteras y el AVE son la mejor opción.
En esta provincia Andaluza, la Alhambra y el Generalife son el centro de atracción por excelencia, ambos considerados como Patrimonio de la Humanidad. Esta edificación fue la residencia de los reyes de la dinastía Nazarí y es considerado como la máxima expresión del arte musulmán europeo. Pero en Granada existen muchas más cosas además de la Alhambra, se encuentra también la catedral, situada en el centro de la ciudad, a un costado de la Gran Vía.
Ejemplo del arte renacentista de España, sus cinco naves la hacen un templo de gran atractivo para el visitante. Para no ir más lejos, justo a un costado de este lugar se encuentra la Capilla Real, mandada construir por los Reyes Católicos para depositar sus cuerpos a su muerte. Es un sitio de gran estética y belleza por su trabajo escultórico, pero además por las obras pictóricas que contiene.
Luego hay que dirigirse al monasterio de la Cartuja, un edificio de 1506 que contiene grandes obras del barroco andaluz. Para concluir, hay que visitar la Casa del Chapíz, un edificio morisco del siglo 16 que en la actualidad es la sede de la escuela de Estudios Árabes.
En tu segundo día en Granada puedes visitar la Abadía del Sacromonte, los Jardines Campo del Príncipe, el Corral del Carbón, un edificio que en la antigüedad fue utilizado por los árabes como albergue de mercancías y mercaderes, por lo que es considerado como la edificación árabe más antigua, las Murallas del Albayzin y la Puerta de la Justicia.
Esto es sólo algo de lo mucho que se puede hacer en Andalucía, un lugar que hay que conocer a fondo y explorar cada uno de sus rincones, a riesgo de enamorarse fácilmente de su belleza y dejarse perder en ella.
Toros y flamenco
La Fiesta Brava tiene en toda Andalucía un importante arraigo y se considera una pasión. En esta región prácticamente todo el año hay corridas en su numerosas plazas, y en muchas ocasiones coincide con la celebración de alguna feria. La plaza de Sevilla es quizá el ícono más representativo de todo el mundo taurino andaluz.
Casi en cualquier rincón de Andalucía se puede ver y sentir la influencia del baile flamenco, que es la más pura representación del folclore de esta región española. Aquí, resulta fácil encontrar un buen lugar para admirar este baile, basta preguntar en el hotel por una buena recomendación, o si se corre con suerte, incluso se pueden encontrar espectáculos al aire libre dependiendo de la temporada.
Reyes escribe para La Opinión de Los Ángeles