Cuando se trata de salvar vidas, Dios parece superar con gran ventaja a los médicos, según la opinión de muchos estadounidenses.
Una encuesta revela una fuerte creencia de los entrevistados en que la intervención divina puede revivir a pacientes agónicos. Y los investigadores dijeron que los médicos “necesitan estar preparados para lidiar con familias que esperan un milagro”.
Un 57 por ciento de los entrevistados para una encuesta patrocinada por la revista especializada Monday Archives of Surgery dijeron que la intervención divina puede salvar a un miembro de su familia aún cuando los médicos declaren que un tratamiento es inútil. Y casi tres cuartas partes dijeron que los pacientes tienen el derecho a exigir ese tratamiento.
Cuando se pidió a médicos y otros trabajadores de salud que imaginaran una situación en que un familiar estaba gravemente enfermo o lesionado, casi un 20 por ciento reconoció que Dios podía revertir una situación desesperada.
En la encuesta fueron entrevistados vía telefónica 1,000 estadounidenses al azar. Las entrevistas se efectuaron en el 2005. También se entrevistó a 774 médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud, que respondieron a preguntas hechas por correo.
No se informaron las razones de que la encuesta fue divulgada con tres años de demora.
Las preguntas de la encuesta se referían en su mayoría a muertes intempestivas causadas por accidentes o violencia. Esas muertes son más inesperadas que las causadas por enfermedades prolongadas, tales como el cáncer, y los pacientes suelen ser más jóvenes.
El doctor Lenworth Jacobs, profesor de cirugía de la Universidad de Connecticut, fue el líder del estudio.
Dijo que mejoras en el tratamiento de traumas han permitido que pacientes sobrevivan más tiempo. Eso significa que especialistas en traumas “están mucho más comprometidos en el proceso de muerte”, explicó.
Jacobs dijo que con frecuencia tropieza con personas que creen que Dios salvará a sus seres queridos y quieren que los médicos los atiendan.
“Usted no puede decir que eso es insensato. Usted tiene que respetar” esos sentimientos, indicó.
Y cuando las evidencias indican una muerte inminente, dijo Jacobs, los familiares necesitan saber “que no es que usted rechace la posibilidad de un milagro, sino que ese milagro no ocurrirá con ese paciente”.