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Existe ayuda para familias que lidian con Alzheimer

08:32 AM CDT on Thursday, October 9, 2008

Por LILIANA VARGAS-LEMONS/Al Día

Waxahachie ­ Senorina Hernández tiene muy pocos recuerdos de lo que fue su vida.

La mujer de 83 años tampoco recuerda mucho de sus cinco hijos, pero en ocasiones reconoce a su hija Margarita Hernández, que la cuida día y noche desde hace seis años, fecha en que le diagnosticaron el mal de Alzheimer.

BEN TORRES/AL DÍA
Senorina Hernández, de Waxahachie, fue diagnosticada con el mal de Alzheimer. La mujer de 83 años olvida cómo hacer actividades cotidianas como leer y comer.

"Poco a poco se le iban olvidando las cosas, como los nombres de sus hijos. Si no, cambiaba las cosas de lugar y después se le olvidaba en dónde las había dejado. Entonces fue que noté que algo estaba mal", dijo Margarita Hernández, de 43 años.

El mal de Alzheimer mata poco a poco las células del cerebro, causando pérdida de memoria y afectando la vida diaria de la persona que lo padece.

"Lo más triste es que sé que llegará el día en que no pueda levantarse ya de la cama porque se le olvidará cómo caminar y no podrá comer sola porque se puede atorar ya que se les olvida cómo masticar y pasar alimentos", agregó Hernández.

Según la Asociación del Alzheimer, hay casi 200,000 latinos de la tercera edad en Estados Unidos que padecen de esta enfermedad. El grupo estima que la cifra crecerá a 1.3 millones de personas para el 2050 debido al crecimiento poblacional y a factores de riesgo.

"Los latinos son el grupo más propenso a padecer enfermedades vasculares, como la diabetes, que pueden incrementar el riesgo de que una persona pueda tener Alzheimer", dijo Bryant Martin, portavoz de la Asociación del Alzheimer.

Explicó que el padecer diabetes no quiere decir que la persona también tendrá Alzheimer, solo que tiene un riesgo más alto.

El mal de Alzheimer no sólo afecta a los latinos, sino a todos los grupos étnicos. Un total de 5.2 millones de personas sufren el mal en Estados Unidos, y se espera que la cifra se triplique para el 2050.

"Estamos presenciando un incremento de personas con esta enfermedad porque hay muchas personas cercanas a la edad en la cual Alzheimer es más común. También se sabe más sobre la enfermedad y es más fácil detectarla que antes", dijo Martin.

Hernández dijo que el caso de su madre no es el único que conoce.

"Yo sí he notado que se ven más casos de hispanos con Alzheimer", dijo Hernández.

Cómo detectar la enfermedad

Algunos síntomas del mal de Alzheimer –aparte de la pérdida recuerdos personales– incluyen olvidar cómo hacer cosas rutinarias, tales como preparar ciertas comidas, olvidar lo que estaba por decir, sentirse desorientada, colocar objetos en lugares distintos a los usuales, y tener cambios súbitos de humor.

"Aún se están haciendo estudios sobre el tema, ya que no se sabe qué la causa exactamente y aunque no hay una cura, hay esperanza", dijo Martin.

Esta enfermedad es la sexta causa de muertes entre personas mayores de 65 años y tiene un costo anual de 148,000 millones de dólares en pagos de Medicare o Medicaid, los dos seguros médicos del gobierno.

El costo para las familias de víctimas del Alzheimer es incalculable.

Hernández, por ejemplo, dejó su empleo de limpieza para ayudar a su madre a cambiarse de ropa, caminar, comer y usar el baño.

Es una labor de tiempo completo.

"Tengo que estar vigilándola todo el tiempo. Incluso no puedo dormir pensando en que se puede salir de la casa en la noche y perderse", dijo Hernández.

La labor es menos pesada cuando están en casa su esposo y sus cuatro hijas, que le ayudan a cuidar de su madre.

Senorina es delgada y de pelo blanco y casi no habla.

"Antes siempre platicábamos mucho pero ahora es muy callada y se confunde mucho", dijo Hernández

Con tristeza, Hernández contó que su mamá ya no reconoce el presente, aunque a veces recuerda su niñez y a sus padres. También a veces escucha voces inexistentes y alucina, afirma su hija.

"Un día dijo haber visto una víbora, pero no había nada. Es triste y uno se siente mal de no poder hacer nada", dijo Hernández, que abrió las puertas de su casa a Al Día para que la gente tome conocimiento de lo que es el mal de Alzheimer y busque ayuda para sus familiares.

Dónde encontrar ayuda

La Asociación del Alzheimer, consciente de que el 70 por ciento de las víctimas de este mal reciben cuidados en casa, trabaja con grupos comunitarios para diseminar información.

En Dallas, La Voz del Anciano ofrece clases informativas para estos familiares.

"Decidimos hacer la primera clase en español porque hay personas en la comunidad hispana que no saben lo que es la demencia (la primer etapa de Alzheimer)", dijo Carmen Gómez, consejera de La Voz del Anciano.

Agregó que la agencia, que se dedica a ayudar a las personas de la tercera edad, ofrecerá cuando menos una clase por mes sobre el mal de Alzheimer.

"Son de gran ayuda las clases porque dan mucha información", comentó Hernández. "También estoy buscando un centro de actividades donde pueda ir con mi mamá y estar con otras personas" que cuidan pacientes de Alzheimer.

En las clases se muestran ejercicios mentales que ayudan a prevenir la enfermedad.

Según expertos, el leer, escribir, hacer matemáticas o rompecabezas y otros juegos que involucren letras y números ayuda a disminuir la probabilidad que alguien desarrolle Alzheimer.

Aún hay clases en español disponibles en el 3316 Sylvan Ave. de 10 a.m. a 1 p.m. el 21 de octubre; y de 10 a.m. a 2 p.m. el 27 y 29 del mismo mes. Para participar debe registrase llamando al 1-800-272-3900.

Para más información visite la página de internet de la Asociación del Alzheimer www.alz.org, o llame a La Voz del Anciano al 214-741-5700.

lvargas-lemons@aldiatx.com

469-977-3611

• Las células del cerebro mueren aceleradamente.

• Se olvidan ciertas palabras

y dónde quedaron objetos pequeños.

• La persona olvida nombres

de personas poco familiares y tiene problemas de organización.

• Se pierde la habilidad para hacer cuentas, algunos recuerdos personales desaparecen y la persona comienza

a mostrarse retraída o poco social.

• Entra la confusión y la persona olvida su domicilio, el día en que vive

y muchos de sus recuerdos personales.

• La persona ya no sabe dónde está, quién es y quién está a su alrededor. Se pierde el control de las funciones fisiológicas y hay alucinaciones.

• Se pierde el control del cuerpo. La persona ya no puede hablar, caminar o sostenerse de pie. Hay incontinencia total y hay que darle de comer.

Fuente: Asociación del Alzheimer

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