Pedir sin receta médica en una farmacia un medicamento determinado para mitigar cierta dolencia es de lo más frecuente, lo mismo que ingerir dosis inadecuadas de pastillas.
Aunque en la mayoría de los casos el consumo, o la sobredosis, del fármaco no suelen producir efectos secundarios insuperables, el riesgo de que la reacción de esa sustancia química resulte fatal para la salud es una posibilidad que se debe tener muy en cuenta.
Las muertes por automedicarse inadecuadamente no dejan de aumentar en distintos países, de acuerdo con estadísticas que se publican periódicamente.
KAUSHIK SARKHEL/EFE
La tentación de automedicarse es demasiado frecuente, pero puede ser muy peligroso e incluso mortal.
Una muestra patente es la de Estados Unidos, donde el número de defunciones por el uso inapropiado de medicamentos –combinados en ocasiones con alcohol y drogas ilegales– se ha disparado en más de un 3,000 por ciento en los últimos años, según un estudio de la Universidad de California.
Los resultados del estudio ejemplifican esta peligrosa práctica con el caso del malogrado actor Heath Ledger, que participa en el éxito de verano The Dark Knight y que murió el 22 de enero debido una sobredosis accidental de un medicamento de prescripción médica.
Aunque los datos estadounidenses indican que son muchos más los casos de muerte por combinación de medicamentos con alcohol y drogas que de los que únicamente se automedicaron erróneamente, los entendidos advierten que, en cualquier caso, los fármacos pueden pasar de ser una sustancia de lo más inocuo a toda una bomba de relojería.
Sin embargo, los gobiernos enfrentan este grave problema de diferentes maneras y en los países subdesarrollados ni siquiera se plantean la regulación del consumo de fármacos, muchos de los cuales se venden a granel y sin prospecto informativo o incluso caducados.
Un informe solicitado por el gobierno francés en el 2006 sugirió que se fomente la automedicación por parte de los ciudadanos, como un modo de reducir la factura que la Seguridad Social paga por los fármacos con derecho a ser reembolsados.
El informe, elaborado por expertos en salud, anima a que el gobierno deje de reembolsar algunos medicamentos que no exijan la prescripción por parte del médico y estén destinados a patologías leves.
También recomienda campañas de información entre los ciudadanos sobre las medicinas susceptibles de ser autoprescritas.
Las autoridades sanitarias de Cuba han desarrollado en cambio una amplia campaña informativa contra la automedicación, práctica muy arraigada entre la población de la isla y que, según un sondeo oficial, es una práctica reconocida por al menos el 40 por ciento de los ciudadanos.
El sondeo incluyó a 1,157 personas y una tercera parte de ellas admitió recomendar medicinas a familiares y amigos, particularmente analgésicos, mientras que casi el 50 por ciento aseguró hacerlo bajo prescripción facultativa.
De su lado, el Ministerio de Sanidad español inició hace tres años una campaña de uso racional de los medicamentos, con lemas tan ilustrativos como "No recomiendes medicamentos. Tú no eres médico", después de conocer que cerca de un 28 por ciento de los españoles admite que consume fármacos sin consultar a su médico.
Con esta campaña, las autoridades pretenden alertar a los ciudadanos sobre los peligros de la automedicación y recordarles que un doctor es el único profesional calificado para realizar un diagnóstico al paciente y prescribir medicamentos, así como para especificar la dosis más adecuada.
Los fármacos más consumidos por iniciativa propia o por el consejo ajeno no calificado son los analgésicos, los antiinflamatorios y los antibióticos, de los que se abusa en procesos infecciosos.
El ministerio español recuerda que el mal uso de los fármacos es responsable hoy de hasta un 33 por ciento de los ingresos hospitalarios.
Fracaso de los antibióticos
Otro hecho a tener en cuenta es que la automedicación, la venta sin receta de antibióticos y su uso inadecuado son las causas de que, en muchas ocasiones, ese tipo de fármacos no responda a las expectativas y fracase el tratamiento, según apunta el experto en patologías infecciosas Carlos López-Madroñero, de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG).
El doctor culpa del fracaso del tratamiento con antibióticos tanto a los pacientes como a los facultativos, que "en ocasiones" prescriben antibióticos para enfermedades a las que no corresponden, no prescriben el fármaco adecuado, o el médico no le da al paciente las instrucciones precisas para tomar el medicamento.
López-Madroñero asegura que "entre el 30 y el 40 por ciento de la población se automedica, un porcentaje mucho más alto en los universitarios que en los analfabetos".