El momento profesional que vive Héctor Guzmán suena mejor que cualquier pieza clásica, pues además de continuar su labor como director musical de la Sinfónica de Irving, la Orquesta Sinfónica de Plano, la Sinfónica de San Ángelo y la Filarmónica de Jalisco, México, fue distinguido recientemente con la medalla Mozart que se otorga a los mejores exponentes de la música académica en México.
"Uno no se imagina tener el honor de recibir esta medalla, que es el máximo reconocimiento musical en México. Uno piensa en su carrera y en seguir adelante, pero no en llegar a este lugar", dice vía telefónica el maestro Guzmán sobre la medalla que han recibido figuras como Plácido Domingo.
Originario de Fresnillo, Zacatecas, Guzmán reside en Plano con su esposa e hijos, quienes lo acompañaron para recibir la medalla. La ceremonia se llevó a cabo el 27 de enero en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, en donde Guzmán también estuvo acompañado por su madre y hermanos que viven en México.
"Lo más emotivo fue que (el reconocimiento) fue en mi país, porque uno está aquí por motivos de trabajo y el hecho de que se te reconozca el trabajo en México y en el extranjero es una gran satisfacción", cuenta Guzmán, que recibió la medalla por parte del embajador de Austria en México.
Junto con el maestro fueron reconocidos en esta cuarta edición de la medalla Mozart 12 músicos más, sin embargo, en la categoría de intérpretes, en la que él fue reconocido, sólo tres fueron premiados.
Guzmán empezó su entrenamiento musical siendo muy joven gracias a su padre y después estudió en el Conservatorio de la Ciudad de México, en la Universidad del Norte de Texas y en la Universidad Metodista del Sur. Además estudió bajo la supervisión de Anshel Brusilow, Helmuth Rilling y Carlo María Giulini en la Academia de Música de Chigiana en Siena, Italia.
"Siempre acompañado de una porción de talento está el hecho de estar horas y horas detrás de un instrumento quemándote las pestañas y hasta el día de hoy eso sigue siendo algo que me consume, pero lo más apasionante es que la música (clásica) está viva, no es un estéreo, no es un CD, es música en vivo y todo lo que pasa es muy humano, esa es la parte que más me gusta de mi carrera".
El estar al frente como director musical de cuatro entidades es un trabajo arduo, especialmente por los constantes viajes, pero todo eso lo compensa la emoción que representa dirigir a un grupo de músicos.
"Lo más emocionante es estar en el podium y comenzar los ensayos, un concierto es como el postre, pero lo más apasionante y emotivo son los ensayos donde uno prepara el concierto y luego llegarlo a ver es una gran satisfacción", explica el maestro Guzmán.
Como buen conocedor de la música clásica, para él es importante llevarla a todo tipo de público.
"Lo más fuera de lugar que se piensa es que la música clásica es aburrida y que es para la élite. La música clásica es todo lo contrario, es la música más accesible que existe, la más noble, la que más ha durado con casi 400 años (de historia). La música es emocionante y no se necesita tener educación o estatus social alto, la música se goza y punto, esas son las cosas que yo he tratado de clarificar a mi público, la música clásica le toca el corazón a todos", dice el director musical, que estará realizando próximamente varias funciones con las cuatro sinfónicas que tiene a cargo y también en una participación especial con la Filarmónica de la UNAM.
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