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La dieta como forma de vida

12:00 AM CDT on Monday, July 14, 2008

LA OPINIÓN

Para muchos, la sola mención de la palabra "dieta" es sinónimo de privación y sufrimiento. ¿Quién no se ha puesto alguna vez a dieta o quién no conoce a alguien que inició un régimen para bajar de peso para abandonarlo al poco tiempo?

Hace unos cinco años salió al mercado una dieta que causó sensación y fue seguida por miles de personas atraídas por su enfoque, que enfatizaba el consumo de "carbohidratos buenos" y de "grasas buenas".

Su nombre era The South Beach Diet y su autor, el cardiólogo Arthur Agatston, con práctica en Miami, la desarrolló especialmente para sus pacientes basándose en estudios de investigación dietética.

Ahora, el mismo autor lanzó al mercado The South Beach Diet Super Charged, que introduce ciertas modificaciones respecto a su versión anterior y un enfoque que incluye actividad física.

Según ha cambiado la forma en que la gente ve las dietas, ahora se trata de que los estadounidenses no sólo estén más delgados y tengan más salud, sino que alcancen y conserven una mejor condición física de por vida.

Nuevo enfoque

"En los cinco años que pasaron desde la primera versión hasta ahora, hemos aprendido mucho. Ahora hay un consenso de que hay ciertas grasas y carbohidratos que no son tan dañinos. Hemos 'liberado' algunos productos lácteos porque varios estudios los han asociado con menos diabetes y una mejor pérdida de peso. Por ello los hemos incluido en la primera fase de este método", dice Agatston.

La dieta South Beach Super Charged está dividida en tres fases: la primera –la más estricta– se refiere a perder el deseo descontrolado de comer y explica qué alimentos se deben consumir y cuáles no.

Considerada por muchos como la etapa más difícil, sostiene que hay que evitar el consumo de harinas o azúcares, pan blanco refinado, pasta o arroz, pasteles, galletas o productos horneados.

También se deben evitar los granos enteros, la cerveza u otro tipo de bebidas alcohólicas e incluso algunos tipos de fruta (especialmente algunos jugos) porque pueden tener un alto contenido de azúcar natural. Al eliminar los que se consideran productos "problema", esta fase permite ganar control sobre lo que uno escoge como alimentos.

La segunda fase, cuya meta es alcanzar mejor salud, registra una pérdida de peso más lenta que la primera e incluye algunos productos no recomendados en la fase anterior.

"Uno de los problemas más complicados se produce en la transición de la primera a la segunda fase.

"En la primera, con la eliminación de muchos productos, la gente pierde la mayor cantidad de peso y no se siente muy contenta con la segunda fase porque la pérdida de libras no es tan rápida, pero es necesario hacer que la dieta pase a formar parte de nuestro estilo de vida. Por ello se ofrecen más pautas para una transición gradual y planes de comidas", dice Agatston.

En la tercera fase ya se ha logrado un peso saludable y se pasa a la etapa de mantenimiento. Ya no es una dieta, ha pasado a convertirse en un estilo de vida que puede aplicarse todo el tiempo.

"Quizás el mayor problema para la gente, particularmente para las mujeres, era alcanzar una etapa en la que dejan de perder peso y quieren perder más.

"Hay mujeres que se ven muy bien y, sin embargo, quieren perder más libras. La forma saludable de lograrlo no es 'matándose de hambre', sino incluyendo más ejercicio", señaló Agatston.

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