Washington – I. Lewis "Scooter" Libby, asesor del vicepresidente Dick
Cheney, renunció el viernes, después de haber sido acusado de obstruir
la justicia, formular una declaración falsa, y de perjurio, en el caso
de la filtración del nombre de una agente encubierta de la CIA.
El asesor político Karl Rove, en cambio, se libró el viernes de ser
acusado pero continúa siendo investigado y su estatus legal podría
convertirse en un problema político predominante para la Casa Blanca.
Las acusaciones fueron formuladas tras una investigación de dos años del
fiscal especial Patrick Fitzgerald, que trata de determinar si Rove,
Libby u otros funcionarios del gobierno revelaron intencionalmente la
identidad de la agente de la CIA Valerie Plame o mintieron sobre su
participación a los investigadores.
Libby, de 55 años, enfrenta una acusación de obstrucción de la justicia,
dos cargos de perjurio y dos de falso testimonio. Si es declarado
culpable de las cinco acusaciones, podría enfrentar una condena de 30
años en prisión y 1,25 millón de dólares en multas.
El asesor de Cheney está acusado de mentir sobre cuándo y cómo supo la
identidad de Plame en el 2003, y se la transmitió a la prensa. La
información sobre la identidad de la agente de la CIA era secreta.
También está acusado de mentir cuando le expresó a los investigadores de
Fitzgerald que se enteró del estatus de Plame por Tim Russert, del canal
de televisión NBC. De acuerdo con la acusación, Cheney fue quien le
informó la identidad de la agente.
Por otra parte, la oficina del fiscal Fitzgerald le informó al abogado
de Rove que los investigadores aún no terminaron su pesquisa sobre el
comportamiento del subjefe de personal de la Casa Blanca, dijeron dos
personas allegadas a Rove, arquitecto de las campañas presidenciales del
presidente George W. Bush. Los informantes pidieron mantener sus nombres
en el anonimato debido al secreto del jurado investigador.
Se les dijo a los abogados de Rove que aún había asuntos que resolver
antes de que el fiscal "decida qué va a hacer, por eso el señor Rove no
va a ser acusado hoy", dijo una de las fuentes el viernes.
La falta de acusación contra Rove es un resultado mixto para el
gobierno. Mantiene en su puesto al consejero más importante del
presidente, pero al mismo tiempo el riesgo legal que enfrenta Rove deja
a Bush y a su equipo trabajando en problemas como el de la guerra en
Irak, la vacante en la Corte Suprema y la caída de la tasa de aprobación
presidencial bajo una nube de incertidumbre.
Rove, que declaró cuatro veces ante el jurado investigador, ha
suspendido algunas de sus tareas políticas, como la de ofrecer discursos
en recaudaciones de fondos, aunque aún está inmerso en sus actividades
de subjefe de personal de la Casa Blanca.
El esposo de Plame es el diplomático Joseph Wilson, un opositor de la
guerra en Irak que desafió la aseveración de Bush de que Saddam Hussein
trataba de esconder armas nucleares.
Wilson ha acusado a la Casa Blanca de revelar la identidad de su esposa
para socavar sus alegaciones contra Bush.
"El fiscal especial ha informado al señor Rove que no ha tomado ninguna
decisión sobre si lo va a acusar o no, y que el estatus del señor Rove
no ha cambiado", dijo el abogado de Rove, Robert Luskin. "El señor Rove
continuará cooperando plenamente con los esfuerzos del fiscal especial
para terminar la investigación. Confiamos que cuando el fiscal especial
termine con su trabajo, concluirá que el señor Rove no ha hecho nada
malo".